DESARROLLO HUMANO SOSTENIBLE

Si ya tiene una buena idea de negocio…. ¿quién le apoya con el capital para arrancar?

Si ya tiene una buena idea de negocio…. ¿quién le apoya con el capital para arrancar?

Costa Rica, un país carente de materias primas estratégicas, con una limitada dotación territorial y cuya principal riqueza, la biodiversidad solo puede ser utilizada con la condición de no destruirla. Esa situación le confiere mayor relevancia a la necesidad de estimular los emprendimientos innovadores con el fin de incrementar la productividad de su economía y mejorar la calidad de vida de su población. Pese a la importancia del tema, varios estudios han señalado que uno de los factores clave que limitan el emprendimiento y la innovación es la carencia de un sistema financiero que apoye la gestión de emprender y la de innovar, ya que la mayoría de los productos que ofrece el mercado financiero tradicional se dirige a pymes consolidadas, dejando un vacío en la oferta de programas de capital dirigidos al apoyo de emprendimientos en fases iniciales (Micitt, 2007; Lebendiker et al., 2013; PEN, 2014).

Para analizar cómo ha evolucionado esta situación, la plataforma HIPATIA creada por el Programa Estado de la Nación, desde el 2017 conduce una consulta en la que a la fecha han participado 35 organizaciones del sistema financiero e inversionistas a nivel nacional (Fig. 1A). Los resultados se encuentran a disposición pública en la aplicación interactiva “Capital para emprendimiento e innovación” disponible en la dirección: www.eccti.or.cr.

La aplicación muestra a los emprendedores del área tecnológica las distintas opciones de oferta de financiamiento y capital para el desarrollo de sus ideas de negocios, disponibles en las diferentes regiones del país. Entre las organizaciones participantes están: cooperativas, organizaciones bancarias, asociaciones, incubadoras y aceleradoras, instituciones gubernamentales, y club de ángeles inversores.

¿Qué le permite hacer la nueva aplicación?

Si ya tiene una buena idea de negocio o busca hacer crecer su PYME, en la aplicación podrá localizar en cualquier parte del país, a las organizaciones que ofrecen capital o recursos financieros, el tipo de producto que ofrecen, las condiciones generales bajo las cuales los otorgan así como la información para contactarles. Ya sea que usted busque desarrollar el prototipo que ya fue validado e ideado en el plan de negocios y requiera de capital semilla para arrancar, o ya sea que se encuentre en una fase posterior, cuente con una startup -o empresa emergente- y necesita “capital de riesgo” para escalarla y llegar a nuevos mercados, la herramienta le mostrará las organizaciones que podrían apoyarle. Adicionalmente, si no cuenta con bienes inmuebles para ofrecer como garantía, ni tiempo de permanencia en el mercado, podrá identificar quién y dónde podría apoyarle con condiciones de umbrales de entrada más favorables.

A pesar de ser un asunto urgente para aumentar la productividad del país, solo el 54% de las organizaciones consultadas afirma que financia actividades de innovación de contenido tecnológico. De acuerdo con lo anterior, 546 sucursales de organizaciones públicas y privadas distribuidas por las siete provincias apoyarían a PYMES que deseen innovar siempre y cuando la persona física o jurídica que solicita financiamiento cumpla con los requerimientos para acceder a un crédito (Fig. 1B).

La aplicación de la ley de garantías mobiliarias se ve afectada por un desarrollo incipiente del mercado secundario

La mayoría de los productos que ofrecen estas organizaciones solicitan garantías de tipo fiduciarias e hipotecarias para respaldar un financiamiento. Sin embargo, muchos emprendedores de innovación tecnológica son personas jóvenes quienes no disponen de bienes inmobiliarios y otras garantías que típicamente solicita la banca tradicional y en ocasiones solo cuentan con la potencialidad de su emprendimiento. Para este nicho, cobra particular relevancia la aprobación de la Ley de Garantías Mobiliarias N°9246 y su Reglamento, entre las que figura la propiedad intelectual (PI), que incluye las patentes y otras formas de proteger el conocimiento. A pesar de la tendencia internacional de valorar de manera creciente los activos de PI sobre activos clásicos (como maquinaria o bienes inmuebles), persisten limitaciones por parte del sistema financiero como son la escasez de peritos evaluadores de PI que reconozcan el valor económico y comercial de las patentes así como el limitado desarrollo del mercado secundario[1] en el país. Esto constituye un cuello de botella del sistema financiero nacional para impulsar la innovación tecnológica al afectar las posibilidades reales de acceso al capital a emprendimientos de alto valor agregado, y restringe las opciones de desarrollo del país apoyado en una economía basada en el conocimiento.

La aplicación Capital para emprendimiento e innovación da cuenta de este desafío al identificar que la PI solo podría ser reconocida por un 5% de las organizaciones consultadas, concretamente: Financiera Desyfin e Ícaro.

Inversión del sector privado aumenta de manera paulatina

Si bien en lo concerniente al riesgo implícito en la innovación tecnológica, los procesos financieros del sector bancario nacional se consideran conservadores, de manera paulatina han aparecido nuevos actores provenientes del sector privado abocados a la inversión. Estas nuevas opciones se han sumado a los instrumentos públicos, que aunque con montos limitados, han estado vigentes con anterioridad, como es el caso del fondo Propyme. Dicho fondo apoya proyectos de innovación y de desarrollo tecnológico en Pymes debidamente inscritas ante el Meic y que se encuentren al día en el pago de las cargas sociales.

Aunque no se trata de un censo de la totalidad del sistema financiero, el estudio identifica aquellos actores que financian actividades de innovación de contenido tecnológico y asignan recursos financieros en las distintas etapas del ciclo de vida de un emprendimiento. Así por ejemplo, al enfocarnos en el capital semilla dirigido a proyectos relacionados con tecnología que se encuentran en sus etapas iniciales, figuran seis organizaciones que evidencian el creciente aporte del sector privado de inversión: Carao Ventures, ParqueTec, la Agencia Universitaria para la gestión del emprendimiento (AUGE), Asopro San Ramón RL, Inversiones y Capitales Rotativos Ícaro (Ícaro) y el Ministerio de Trabajo a través de la Dirección de Economía Social Solidaria-Pronamype. Todas ellas ubicadas dentro de la GAM, con la excepción de Asopro San Ramón RL (Fig. 1C).

El “capital de riesgo” (o “capital emprendedor) es requerido por un emprendedor en una etapa de desarrollo posterior que procura escalar o incluso internacionalizar un negocio en crecimiento. Se dirige a startups y pequeñas y medianas empresas pues las grandes ya están consolidadas y tienen acceso a los bancos o a financiamiento por medio de emisiones de deuda pública. Este producto, que canaliza montos superiores al capital semilla, está disponible en seis de las 35 organizaciones consultadas, entre las cuales se reflejar también el aporte del sector privado de inversión: la Bolsa Nacional de Valores mediante la iniciativa “MAPA”, Caricaco, GN PLUS, Invermaster Costa Rica S.A., Ícaro y Mesoamérica (Fig. 1C).

¿Quién le podría apoyar con el capital para arrancar bajo condiciones más favorables?

Adicionalmente, la aplicación identifica cinco organizaciones que ofrecen capital semilla o capital de riesgo bajo condiciones de umbrales de entrada más favorables, como serían las siguientes: no se exige permanencia en el mercado y no solicita garantías del todo o se piden garantías menos exigentes como inventario, activos circulantes, cuentas por cobrar y PI. Estas son: AUGE, Parque Tec, Carao Ventures, Caricaco e Ícaro (Fig. 1D).

Si bien se identifica el surgimiento de nuevos actores que podrían apoyar la innovación tecnológica, su número, así como las condiciones de acceso a estos fondos aún representan un reto para catalizar este tipo de emprendimientos de alto valor agregado.

 

Figura 1. Actores -y sus respectivas sucursales- que podrían facilitar financiamiento y capital para emprendimientos y empresas.

 

 

[1] Componente del mercado financiero de capitales que se comporta como una instancia en la que los inversores pueden revender títulos valores (acciones, obligaciones, etc.) que ya han sido emitidos en una primera oferta en el mercado primario. Se encarga de proporcionar dinero o liquidez a los títulos y por esta razón, si no se encuentra activo, los inversores tienen mayor resistencia a invertir en patentes u otros valores mobiliarios por cuanto no podrían deshacerse de ellos cuando necesitan dinero. Como consecuencia, las empresas no podrían obtener del mercado financiero el capital necesario para financiar sus inversiones a largo plazo.

Fuente: Plataforma HIPATIA disponible en: www.eccti.or.cr

Nota. Cada círculo representa una sucursal y la cantidad de actores se refleja en las barras.

Referencias:

Lebendiker, M. et al., 2013. Reporte Nacional 2012: La situación del emprendimiento en Costa Rica: una perspectiva local sobre emprendimientos, retos y crecimiento en Costa Rica. San José: Consorcio GEM Costa Rica.

Micitt, 2007. Atlas para la innovación en Costa Rica, San José: Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones

PEN, 2014. Informe Estado de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación. San José: Programa Estado de la Nación

Sistema Banca para el Desarrollo: www.sbdcr.com. consultado el 6 de agosto del 2018.

Capital humano para competir en un mundo digitalizado: ¿cuán preparados estamos al día de hoy?

Capital humano para competir en un mundo digitalizado: ¿cuán preparados estamos al día de hoy?

En Costa Rica, la demanda de recurso humano con competencias digitales se ve doblemente impactada, por una parte, por los cambios en la estructura productiva[1] acaecidos en las últimas décadas y la importancia estratégica que reviste el sector de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en la economía del país. Por otra parte, debido a las profundas transformaciones tecnológicas en curso y proyectadas para el futuro, como resultado de la convergencia de varias tecnologías de avanzada como Big Data, inteligencia artificial, robótica, Internet de las cosas e Impresión en 3D, entre otras. De acuerdo con la CEPAL, la disponibilidad de talento con estas competencias no solo es un componente clave de una estrategia para aumentar la productividad, sino también para potenciar el impacto que pueda tener esa mejora en la productividad en el empleo y los ingresos y por ende en un mayor bienestar.

A pesar de estas nuevas necesidades y su posible impacto en el mercado de trabajo, desde hace décadas persiste una asimetría a nivel nacional en cuanto a los graduados de la educación terciaria a favor de las Ciencias Sociales y Humanidades. En los últimos 17 años los diplomas en las áreas de Ciencia y Tecnología representan en promedio tan solo una cuarta parte del total de títulos.

Aumenta el talento con competencias digitales pero … ¿serán suficientes?

Al concentrarnos en aquellas personas que tienen competencias digitales, lo primero que llama la atención es que entre 2000-2016, aumentaron de 28 a 74 por cada 100.000 habitantes, lo cual corresponde a una tasa promedio de crecimiento anual de 8,3%. Sin embargo, esto no ha alcanzado para suplir la demanda no satisfecha que tienen los empresarios de la Cámara de Tecnologías de la Información y la Comunicación (CAMTIC), que en el 2014 era de unos 8.000 profesionales. Asimismo, las empresas de sectores de alto valor agregado como “Ciencias de la Vida (Dispositivos médicos) y Manufactura avanzada” han hecho manifiesta su dificultad para encontrar estos graduados. La ausencia de estudios sobre la demanda laboral actual de profesionales en el país, es una limitante que dificulta una valoración del ritmo con que el país forma este recurso, así como el establecimiento de indicadores que monitoreen el avance.

Dentro de este grupo profesional están, en primer lugar, propiamente los formados en TIC (que incluye las áreas de Informática, Ingeniería de Sistemas y de Telecomunicaciones), pero adicionalmente se consideran las disciplinas de Ingeniería Industrial, Ing. Eléctrica y Electrónica, Ing. Mecánica, Mecatrónica, Matemática y Estadística. Los formados propiamente en TIC, representan casi el 60% y crecieron a una tasa promedio anual de 9,4%. En 2016 esto se tradujo en 2.013 nuevos profesionales, mientras otras disciplinas como Mecatrónica a penas arranca y solo se formaron 29. (gráfico 1).

Las competencias digitales se concentran en San José y Alajuela centro

De acuerdo con la figura 1, según su lugar de residencia, este talento se concentra en el centro del país donde se ubica el 45% de los profesionales. Además del cantón central de San Jose, el cantón central de Alajuela muestra ventajas comparativas que podrían aprovecharse para atraer una mayor inversión.

Por otra parte, entre los cantones con mayor rezago figuran San Mateo y Guatuso, Talamanca, Los Chiles y Dota, varios de ellos situados en la periferia.

El nivel de cualificación fomenta la dependencia de países industrializados

Las brechas de capital humano deben ser conceptualizadas considerando la etapa del ciclo de vida de la tecnología: desarrollo, adopción y el período en que ya generan impacto económico y social pues el nivel de cualificación requerido varía. (Katz, 2018).

En Costa Rica, el perfil académico que tiene el acervo de profesionales con competencias digitales, nos estaría condenando a la dependencia. La mayoría del talento (67%) son Bachilleres, lo que coincide con el mayor requerimiento por parte de las empresas para la adopción de estas tecnologías. En cambio, la escasa graduación de posgrado (8%) impacta la capacidad realizar I+D y acentúa la dependencia del desarrollo de nuevos productos y servicios digitales respecto de países industrializados, así como la formación de nuevos profesionales (gráfico 2).

Este déficit resulta más crítico al considerar las tecnologías digitales de avanzada que se encuentran en su etapa de desarrollo, como las antes mencionadas.

En adición, TIC es de las áreas de ingeniería con menor participación femenina y esta tendencia va en aumento. Así lo confirma el hecho de que en el 2000 tres de cada 10 nuevos graduados eran mujeres mientras que en 2016 esa relación bajó a dos.

 


[1] Las políticas de apertura comercial y promoción de exportaciones impulsadas en las últimas décadas alentaron el desarrollo de nuevos sectores productivos estrechamente vinculados a los mercados internacionales. Estos sectores conformaron una nueva economía que impactó el aparato productivo existente a finales de los años setenta y, a la vez, propició el surgimiento de nuevos servicios, tanto públicos como privados.

 

Referencias

Rodríguez, JM. 2017. Transformaciones tecnológicas, su impacto en el mercado de trabajo y retos para las políticas del mercado de trabajo. En: Las transformaciones tecnológicas y sus desafíos para el empleo, las relaciones laborales y la identificación de la demanda de cualificaciones. Documentos de proyectos. Santiago de Chile, Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (CEPAL), 191pp.

HIPATIA 2017. Programa Estado de la Nación. Plataforma tecnológica disponible en: www.eccti.or.cr

Katz, R. 2018. Capital humano para la transformación digital en América Latina. Serie Desarrollo Productivo 219. ISBN 1680-8754. Santiago de Chile, Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (CEPAL), 38pp.

 

conare2016 pen2016

eMail: programa@estadonacion.or.cr
CONARE, Edificio Dr. Franklin Chang Díaz, 300 metros al norte del Parque de La Amistad, Pavas, San José, Costa Rica, Apdo. 1174-1200
Tel. (506) 2519-5845 / 25195860 - Fax: (506) 2290-5879 / 2296-5626

 

 

Volver