DESARROLLO HUMANO SOSTENIBLE

Confianza: elemento fundamental para reactivar la economía

Confianza: elemento fundamental para reactivar la economía

Hace diez años Costa Rica enfrentó la crisis económica del 2008-2009, una década después, el crecimiento económico se mantiene por debajo del promedio de largo plazo, la tasa de desempleo se encuentra en niveles históricamente altos, y las limitadas oportunidades laborales se han concentrado en el sector informal. En este contexto, la reactivación económica es urgente para evitar un mayor deterioro en materia social, especialmente para los grupos más vulnerables: mujeres, jóvenes, y personas en condición de pobreza.

Reactivar la economía es fundamental, pero no es una tarea sencilla. Actualmente el país enfrenta dos grandes limitaciones para mejorar la situación económica. La primera corresponde a la desconexión que existe entre producción y empleo. El Informe Estado de la Nación en sus últimas tres ediciones ha investigado a profundidad este tema. Los sectores más encadenados en materia productiva no tienen la capacidad de multiplicar el empleo, lo cual explica porque aunque la economía crece, poco pero crece, esto no se refleja en reducciones significativas en el desempleo.

La segunda limitación que enfrenta el Gobierno es la falta de recursos para realizar inversiones en capital que permitan generar en el corto plazo una expansión de la inversión y mayor crecimiento. Actualmente, el déficit fiscal alcanza el 6% del PIB y la deuda del Gobierno Central equivale a un poco más del 50% de la economía costarricense. A lo anterior se le suma, que el presupuesto del Gobierno Central se considera rígido en más del 90%, y la mayoría se concentra en transferencias públicas y remuneraciones, mientras que el gasto en capital[1] es un componente marginal. En otras palabras, en el contexto fiscal actual no es viable utilizar una de las herramientas clásicas para reactivar la economía: aumentar el gasto y la inversión pública.

Dadas las dificultades fiscales que existen para reactivar la economía, el Informe Estado de la Nación 2018 plantea la posibilidad de reducir los cuellos de botella con la expectativa de que estos pueda acelerar proyectos de inversión privada. Por ejemplo, la simplificación de trámites y una mejor canalización de los recursos del Sistema de Banca para el Desarrollo pueden ser alternativas para incentivar el crecimiento.

Todos los planteamientos expuestos anteriormente corresponden a medidas objetivas para reactivar la economía. Sin embargo, existe un elemento subjetivo que, aunque ha formado parte de la discusión nacional en las últimas semanas, no siempre es considerado en los planes de reactivación: la confianza.

Parte de la desaceleración económica se asocia con una mayor desconfianza e incertidumbre de los agentes económicos. En los últimos seis meses, el Índice de Confianza del Consumidor (UCR, 2019) se ha mantenido en los niveles más bajos desde que se tienen registro (gráfico 1). Además, de acuerdo a la encuesta "Pulso Empresarial" de UCCAEP, la confianza y la perspectiva de los empresarios se ha deteriorado significativamente en los últimos meses (UCCAEP, 2019).

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El gasto de los hogares es uno de los principales componentes de la economía y explica en gran medida el dinamismo de la producción; por lo tanto, si la confianza de los consumidores es baja, esto repercute en una desaceleración de la producción. Sumado a lo anterior, la incertidumbre de los empresarios sobre la economía afecta los planes de inversión privada, lo cual también desacelera el crecimiento y las oportunidades laborales.

La confianza de los agentes económicos depende de múltiples factores personales y socioculturales, tales como la edad, el nivel educativo, los medios de comunicación, y las redes sociales. Sin embargo, la confianza de los consumidores y la incertidumbre empresarial no es ajena a los tomadores de decisiones, dado que estos últimos también pueden influir sobre las perspectivas.

En este contexto, es fundamental que además de las medidas para reactivar la economía, se implemente una estrategia de comunicación política que brinde mayor confianza y certidumbre a las personas. Lo anterior es especialmente relevante durante los procesos de ajuste fiscal y transición, para lo cual se requiere implementar servicios especializados de comunicación que le faciliten al ciudadano el proceso de cambio.

Bibliografía

UCR, 2019. “La Confianza de los Consumidores – Encuesta Nº62 Mayo 2019”

UCCAEP, 2019. “II Encuesta Trimestral de Negocios Pulso Empresarial 2019”.

 

[1] El gasto de capital corresponde principalmente a la inversión en activos productivos, tales como edificios y carreteras.

Un Guanacaste más urbano y educado aspira a más empleo e inversión

Un Guanacaste más urbano y educado aspira a más empleo e inversión

Históricamente, Guanacaste se caracterizó por ser una de las regiones más pobres y desiguales del país, con una estructura productiva muy ligada al sector agropecuario tradicional. La situación fue cambiando y la economía de hoy se orienta más al turismo y otros servicios. También ha tenido el desarrollo de grandes inversiones públicas, como el Distrito de Riego Arenal Tempisque (DRAT) y más recientemente, el Aeropuerto Internacional Daniel Oduber. Además alberga en su territorio amplias extensiones de áreas silvestres protegidas y es la provincia que más ha recuperado cobertura forestal en las últimas décadas.

Este artículo ofrece un panorama general de los indicadores socioeconómicos recientes de Guanacaste (sinónimo de región Chorotega), con base en un estudio especial publicado en el capítulo de Equidad e integración social del Informe Estado de la Nación 2017.

Según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) del 2017 en la provincia residen 377.241 habitantes, un 7,6% del país, con una densidad de población de 37 habitantes por kilómetro cuadrado. Se estima que conviven 117.610 hogares, un 40% de estos con jefatura femenina, el porcentaje más alto entre las regiones.

Un 95% de los niños, niñas y adolescentes asisten a la educación formal. La escolaridad promedio es de 8,8 años, mientras que un 49% de las personas entre 25 y 39 años completó la secundaria. Ambas cifras la ubican como la segunda con el mejor perfil educativo, superada solo por la región Central. A pesar de ello, solo un 15% de su fuerza de trabajo tiene título universitario, por lo que es predominantemente de media y baja calificación.

 

Indicadores socioeconómicos de la región Chorotega y comparación con el promedio del país. 2010-2017

  • En el año 2014 el INEC incorporó cambios metodológicos en las ENAHO, que afectan las estructuras de población por zona y región. Además, se renovaron los sistemas de captura y validación de datos.

Fuente: Elaboración propia con datos de las ENAHO, del INEC.

 

La incidencia de la pobreza en Guanacaste pasó de afectar a un 33,2% de los hogares en 2014, a un 22,4% en 2017. Este notable descenso cambia su posición relativa, al pasar de ser una de las dos regiones más pobres, a la de menor incidencia entre las regiones periféricas (cuyas tasas se mantienen cercanas al 30%). El Informe Estado de la Nación 2017 reportó que, si bien como tendencia es claro que la pobreza en la región se ha venido reduciendo desde mediados de la década de los noventa, no se identifica en las actividades productivas o en otra información distinta a las ENAHO, evidencia robusta que explique el fuerte cambio a partir del 2014, por lo que la hipótesis más probable para explicar los resultados es un cambio metodológico[1].

Otro indicador social con tendencia a la baja desde el año 2012 es el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en la distribución de ingresos. Históricamente, Guanacaste era la región más desigual del país. Sin embargo, en 2017 dicho indicador registró un valor de 0,487, con una reducción acumulada de un 9% desde el 2010 y que la ubica como la segunda con menor desigualdad, superada solamente por la región Huetar Caribe.

La población económicamente activa (PEA) asciende a 162.101 personas mayores de 15 años, 99.023 hombres y 63.078 mujeres. La tasa de desempleo en 2017 es de un 7,3%, que la ubica como la región con la cifra más baja, menor en los hombres (5,7%) que en las mujeres (10,1%).

Como se dijo anteriormente, la región ha tenido un cambio productivo muy marcado. El empleo en actividades agropecuarias pasó de representar un 25% en 2001, a solo un 13% en 2017, mientras que el empleo en hoteles y restaurantes (aproximación al turismo) creció de 9% a 13% en el mismo período. Un sector que ha crecido bastante es servicio doméstico, una alternativa para la inserción laboral femenina, pero que se caracteriza por la precariedad laboral y los bajos salarios.

 

Región Chorotega: distribución de personas ocupadas, según rama de actividad. 2001 y 2016

 

Fuente: Elaboración propia con datos de las ENAHO, del INEC.

 

En este contexto de cambios socioeconómicos, la región ha tenido un aumento en la cantidad de proyectos de inversión relacionados con el mejoramiento de la infraestructura de transporte, hospitalaria, de riego y comercial, que podrían representar oportunidades para su población. Ejemplos de ello son la ampliación de la carretera Cañas-Liberia, el nuevo canal de riego en el DRAT y, desde la iniciativa privada, la edificación del Hospital CIMA y la entrada en operación de una serie de nuevos hoteles.

También destaca la apertura de la Universidad Invenio en Cañas y, como parte de esa iniciativa, la construcción del proyecto “Continuum Datacenter”, que albergará una zona franca; actualmente opera en forma parcial y se espera que genere empleos de alta calificación en los próximos años. A ello se suman las actividades de producción de electricidad de fuentes renovables en Tilarán y Cañas, las cuales ofrecen oportunidades para personal técnico y de ingeniería.

En lo que concierne al turismo, las llegadas de visitantes por el Aeropuerto Internacional Daniel Oduber registran un notable crecimiento, sobretodo desde el 2016, luego de que se ampliara la capacidad de esa terminal. El dinamismo de la actividad turística puede estar teniendo hoy más impacto en los ingresos que hace una o dos décadas, dadas las mejoras en el nivel educativo de la población y la experiencia acumulada sobre las oportunidades de encadenamientos productivos en este sector. Esta percepción fue recogida en unos talleres de consulta efectuados en Liberia y Cañas[2] durante el 2017.

Los residentes de la región coincidieron en atribuir credibilidad a la idea de que existe una tendencia de mediano plazo a un mayor dinamismo en actividades del sector servicios, tanto de comercio como de turismo, pero sin que estas sean necesariamente generadoras de puestos de trabajo bien remunerados.

En suma, la región Chorotega actual -según las ENAHO- es considerablemente más urbana, con mejor perfil educativo y con una economía más ligada a los servicios, que lo que reflejaba la misma encuesta hace algunos años. Es decir, luego de los ajustes metodológicos aplicados en 2014-2015, la ENAHO parece capturar una realidad distinta en las condiciones socioeconómicas, cuya consolidación –o no− deberá analizarse en los próximos años.

Por último, el estudio puso en evidencia la falta de información actualizada en el país con desagregación territorial, por ejemplo cantones o distritos, lo cual dificulta el diseño de políticas públicas y la toma de decisiones basadas en datos confiables y veraces. Un significativo aporte sería que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) ampliara la muestra de las regiones periféricas, pues permitiría analizar sus dinámicas internas; así como que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) generara Cuentas Nacionales con desagregación territorial.

Referencias bibliográficas

[1] El Informe Estado de la Nación 2017, en su capítulo de Equidad e integración social, publicó los principales resultados de un estudio sobre la reducción de la pobreza en la región Chorotega entre 2015 y 2016.

[2] Como parte del estudio se realizaron dos talleres de consulta, durante el mes de julio del 2017, en los cantones de Liberia y Cañas. Se contó con la participaron de funcionarios públicos, academia, sector empresarial, actividades turísticas y sociedad civil.

Producción y empleo: la paradoja de la economía costarricense

Producción y empleo: la paradoja de la economía costarricense

Desde que la economía costarricense enfrentó la crisis económica del 2008-2009, la tasa de desempleo se mantiene por encima del 7%. Después de casi una década de la última crisis económica, los altos niveles de desempleo se han convertido en un fenómeno frecuente. En cambio, el crecimiento del PIB real ha estado por encima del 3% para casi todos los años, desde la recuperación de la crisis. Aunque el desempeño de la economía es similar al promedio de largo plazo, este se encuentra muy por encima del promedio de América Latina y el Caribe. Estos resultados evidencian una paradoja: mientras la economía crece, el desempleo se mantiene en niveles muy elevados.

Dado lo publicado previamente en Encadenamientos y productividad en Costa Rica, el objetivo de esta entrada del Blog es mostrar algunos elementos adicionales que explican la desconexión entre crecimiento y empleo.

Como preámbulo, es importante recordar dos hallazgos de informes anteriores:

  1. La economía está concentrada en el sector servicios. De acuerdo a la matriz insumo-producto 2012, solo un 6% de la producción se dedica al sector agropecuario, mientras que el sector servicios representa un 40%.
  1. Solo un 22% de la producción tiene capacidad de generar encadenamientos productivos clave, los cuales se consideran importantes demandantes y oferentes de insumos.
Tipos de encadenamientos

Clave: importantes demandantes y oferentes de insumos de otros productos.

Estratégicos: proveen insumos intermedios para la producción de bienes finales.

Impulsores: demandan insumos intermedios de otros productos.

Independientes: sectores con poca capacidad de generar encadenamientos.

Dados estos resultados, en el Informe 2017 analizamos con mayor profundidad la capacidad de la economía de generar encadenamientos productivos, según sector económico. El gráfico 3 muestra la disparidad en los niveles de encadenamiento productivo, según tipo de economía. Por ejemplo, mientras que el sector agrícola no tradicional es en gran medida (98%) un importante demandante de insumos intermedios de otras industrias para la elaboración de productos finales, solo el 7% del sector agrícola tradicional tiene esta característica. Esta disparidad también se muestra en el sector servicios, mientras la producción de educación y salud no genera encadenamientos productivos, los servicios de comercio se considera clave en esta materia. Estos resultados muestran uno de los principales hallazgos del capítulo Oportunidades, Estabilidad y Solvencia del Informe Estado de la Nación 2017: es necesario desarrollar políticas públicas focalizadas para cada sector, que busquen mejorar el perfil de la mano de obra y la productividad, de acuerdo a las necesidades específicas.

 

Gráfico 3

Fuente: Meneses y Córdova, 2017, con datos del BCCR.

¿Qué ocurre con el empleo? Para este Informe también analizamos la generación de empleo directo e indirecto cuando crece una actividad específica, a través de los “multiplicadores de empleo”. En el gráfico 4 se muestran los productos según este indicador, en donde el tamaño de cada burbuja representa el valor agregado que genera el producto, mientras que el color indica si tiene multiplicadores de empleo bajos, medios o altos. Como se observa en el gráfico, solo un 4% de los productos tiene altos multiplicadores de empleo, en donde destaca el caso del café oro y café en fruta. A la derecha del gráfico 4, usted puede realizar sus propios filtros para cada producto y determinar el valor agregado que genera, el régimen al que pertenece, el sector económico y la capacidad de generar encadenamiento de empleo. 

 

Gráfico 4

Fuente: Elaboración propia con datos de Meneses y Córdova, 2017, y el BCCR.

Finalmente, con el objetivo de mostrar algunos elementos que explican la paradoja entre empleo y producción, el gráfico 5 muestra la distribución de la economía nacional según encadenamientos productivos y multiplicadores de empleo. El primer resultado que llama la atención es que ningún producto con altos multiplicadores de empleo se considera clave en materia de encadenamiento productivo. La mayor parte del valor agregado tiene pocos encadenamientos productivos y bajos multiplicadores de empleo. Estos resultados muestran que la dificultad que tiene el país de lograr reducir el desempleo y lograr mayores encadenamientos productivos obedece a un problema estructural. Por lo anterior, una política de desarrollo productivo debe considerar estas diferencias estructurales, según los requerimientos de cada sector.

 

Gráfico 5

Fuente: Elaboración propia con datos de Meneses y Córdova, 2017, y el BCCR.

 

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