DESARROLLO HUMANO SOSTENIBLE

Aprender inglés en primaria: los desafíos que enfrenta la nueva reforma

Aprender inglés en primaria: los desafíos que enfrenta la nueva reforma

La enseñanza del inglés como segundo idioma se implementó en el sistema educativo costarricense desde la década de los noventa, sin embargo, 20 años después el país no ha logrado que los niños y niñas desarrollen dicha destreza comunicativa, elemento fundamental para que puedan integrarse con éxito en la sociedad del conocimiento, aprovechar nuevas oportunidades y mejorar la productividad y competitividad del país.

En materia de cobertura, la enseñanza del inglés en primaria ha experimentado avances significativos, en 2017 el 90.5% de los niños y niñas recibieron esta asignatura en su modalidad presencial, sin embargo, persisten brechas importantes en cuya reducción el sistema educativo debe desempeñar un papel protagónico. Algunas Direcciones Regionales Educativas como Coto, Turrialba, Grande de Térraba, Zona Norte Norte y Sulá tienen coberturas inferiores al 80%. En preescolar el reto es aún mayor pues la cobertura es muy baja, en ese mismo periodo fue del 14,7%.

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Además de la cobertura, mejorar la calidad de la enseñanza es quizá el principal reto que enfrenta el sistema. Un cambio en la dirección correcta es la aprobación del nuevo programa de inglés vigente desde el 2016, el cual plantea un enfoque novedoso en el que se combinan conocimientos, habilidades y destrezas relacionadas con el saber conocer, el saber hacer y el ser y vivir en sociedad. En esta línea, un avance importante es que por primera vez se cuenta con el perfil de salida del estudiante, el cual al culminar sexto grado debe ser un usuario básico del idioma inglés, lo que implica alcanzar las bandas A1 y A2 conforme lo dicta el Marco Común Europeo de Referencia (MCER).

Para lograrlo se requiere avanzar en áreas como el nivel de dominio del idioma por parte de los docentes. De acuerdo con el último diagnóstico realizado en 2015, y pese a las capacitaciones realizadas por el MEP, aproximadamente un 40% de los docentes y asesores de inglés que participaron en dicha prueba se encontraban por debajo de la banda B1. Según los nuevos programas se requiere como mínimo que sean usuarios intermedios, es decir, que posean el conocimiento necesario para ubicarse en la banda B2 establecida en el MCER, lo que los ubicaría por debajo del nivel requerido para asegurar la implementación exitosa del programa.

Esto genera desafíos tanto a nivel de formación inicial como de formación continua. En el primer caso, existe evidencia de una oferta desigual y con brechas importantes en las mallas curriculares, así se constató en el Sexto Informe del Estado de la Educación. Por ejemplo, en el caso de las universidades privadas solamente se imparten en inglés el 25% de los cursos que conforman el plan de estudios, los planes de estudios no cuentan con variaciones recientes lo que implica desfases con respecto a lo que plantea la nueva reforma, algunas bibliografías datan de la década de los 60's y prácticamente no se incorporan cursos relacionados con el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) como herramientas pedagógicas, las cuales son fundamentales para la enseñanza de un segundo idioma.

Por otra parte, solamente tres universidades aplican un examen para conocer el nivel del idioma con el que se gradúan sus estudiantes, lo cual dificulta saber si el docente formado es óptimo para implementar de manera exitosa los programas planteados por el MEP en las aulas. Según los datos del Sistema Nacional de Acreditación para la Educación Superior (SINAES) para el 2018, solamente 6 carreras para la enseñanza del inglés se encuentran acreditadas. También, se evidenció una escasa articulación entre el MEP y las universidades privadas hecho que impide realizar avances significativos en materia de capacitación, actualización e implementación de las mallas curriculares.

En el segundo caso, en materia de formación continua, el MEP deberá realizar capacitaciones para mejorar el nivel de los docentes que se ubican en las bandas más bajas, así como mantener y aumentar el dominio del idioma para los que se ubican en las bandas superiores.

Dentro de 6 años será posible visualizar los primeros resultados de la aplicación de esta nueva reforma curricular, cuyo éxito dependerá en gran medida de la calidad de los docentes. Por esto, es transcendental que las universidades revisen el perfil de salida de sus graduados, fortalezcan sus mallas curriculares de cara a lo que plantea el nuevo programa, y evalúen el dominio del idioma inglés de sus estudiantes. Elementos que contribuirían a mejorar la calidad de la enseñanza de un segundo idioma, y el acceso a mejores oportunidades de vida para todos los estudiantes.

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Bibliografía

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MEP. 2004. Programa de Inglés I y II Ciclos. San José: Ministerio de Educación Pública

MEP. 2016. Programas de Estudio de Inglés para I, II y III Ciclos de la Educación General Básica y para la Educación Diversificada.

Programa Estado de la Nación. 2017. Sexto Informe Estado de la Educación. San José: PEN

MEP. 2014. Memoria institucional 2006-2014. San José: Ministerio de Educación Pública.

 

 

Efectos de la transición demográfica sobre la matrícula en el sistema educativo: breve reflexión a partir del habitante 5 millones.

Efectos de la transición demográfica sobre la matrícula en el sistema educativo: breve reflexión a partir del habitante 5 millones.

Varias ediciones del Informe Estado de la Educación han señalado la importancia de prestar atención a los efectos de la transición demográfica sobre el sistema educativo. Uno de esos impactos es la reducción de la matrícula en algunos niveles como consecuencia de una menor cantidad de niños en edad de asistir a la educación.

Dicho fenómeno no ocurre de manera similar en las direcciones regionales educativas. En el periodo 2010-2018, algunas como Santa Cruz, Aguirre, San Carlos y Peninsular tuvieron un crecimiento o recuperación en la matrícula de primaria. Otras como Desamparados, San José Central, Cartago y San José Norte más bien presentan caídas que superan a los 3.800 estudiantes en el mismo periodo.

Visto por centro educativo, de las 3.692 escuelas públicas que registran información en 2010 y 2018, un 65% presentan reducciones de la matrícula en esos años y en una tercera parte del total de las escuelas las caídas son mayores al 25%.

En el mapa anterior se aprecia un predominio de las escuelas que en 2010 tenían menos de 90 estudiantes. Sin embargo, como era de esperar, la reducción de la matricula fue mayor en las escuelas de 90 estudiantes o más (puntos rosados y naranjas) donde la diminución supera los 49.000 estudiantes versus los 16.210 en escuelas de menos de 90 estudiantes (puntos azules).

El análisis también indica que los efectos sobre la matrícula del proceso de transición demográfica no han terminado (Gráfico 2). De acuerdo con las estimaciones y proyecciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y el Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (CCP-UCR), en 2018, año en el cual la población de Costa Rica alcanzó los cinco millones de habitantes se estima que la población de 6 a 11 años (rango de edad oficial para primero y segundo ciclos) es de 445.143 niños equivalente a un 8,9% del total; 57 mil niños menos si se compara con el año 2000.

Aunque en los próximos cinco años se estima un leve crecimiento en la cantidad de población, cuando nuestro habitante 5 millones asista a la escuela en 2024, iniciará un fuerte descenso en la cantidad de población en edad de asistir a ese nivel. Esta situación podría ocasionar como en años anteriores cierre de instituciones por falta de alumnos, traslados de personal y cambios en los requerimientos de los recursos humanos en algunas zonas del país (PEN, 2013). Las repercusiones no solo se dan en primaria, el gráfico 2 refleja cómo la población en edad de asistir a preescolar, secundaria o educación superior también disminuirá al pasar los años.

Hoy más que nunca el país requiere gestionar adecuadamente los efectos de este fenómeno. Más que una amenaza, es necesario ver estos efectos como una oportunidad para mejorar la calidad de la educación que reciben los niños que hoy están en el sistema educativo o bien que como nuestro habitante 5 millones ingresará a él en los próximos años. ¿Por qué no planificar un futuro con grupos de estudiantes más pequeños a los que les demos una educación más personalizada? O bien ¿Por qué no tener dos docentes por aula como se hace en los sistemas educativos de mayor calidad en el mundo? Estas son apenas dos de muchas preguntas que surgen a la luz de este fenómeno y que requieren respuestas a tiempo para poder hacer los cambios que se requieran.

 

Políticas docentes en Costa Rica: entre la urgencia y los rezagos

Políticas docentes en Costa Rica: entre la urgencia y los rezagos

Mejorar la calidad de los aprendizajes y habilidades que nuestros niños, niñas y adolescentes necesitan para participar activamente en la sociedad del siglo XXI es, sin duda, el principal desafío que hoy tiene el sistema educativo costarricense. Para enfrentar con éxito ese reto, el país debe colocar las políticas docentes en un lugar central de la discusión pública, siendo que, como lo señalan múltiples estudios nacionales e internacionales, la calidad de los sistemas educativos en el mundo tiene siempre como puntos de partida y llegada la calidad de sus docentes.

Nos referimos a  políticas de atracción, selección, formación, retención y apoyo de los docentes que llegan a las aulas y sobre las cuales un estudio realizado por el equipo técnico del Informe Estado de la Educación y la organización Diálogo Interamericano muestra que Costa Rica tiene importantes rezagos, en un contexto de leyes, procedimientos e instrumentos desactualizados, complejos y poco efectivos.

El estudio buscó responder cuatro preguntas principales: ¿Existen en el país mecanismos que garanticen una instrucción docente de calidad con metas claras, tiempos de clase efectivos y una preparación sólida?; ¿Permiten los sistemas actuales seleccionar a los mejores candidatos a la docencia en las universidades y en el Ministerio de Educación?¿Cuenta el sistema educativo con mecanismos para reconocer a los docentes con mejores desempeños y apoyar a los que tienen rendimientos más bajos?; ¿Tiene el MEP instrumentos efectivos para ofrecer una enseñanza de calidad a los estudiantes más vulnerables?. Los hallazgos revelan que en estos ámbitos Costa Rica no avanza al ritmo en que lo hacen otros países de América Latina y requiere con urgencia revisar las políticas vigentes.

En relación con el logro de una enseñanza efectiva, el MEP ha realizado un notable esfuerzo de renovación curricular, con programas de estudio actualizados en contenidos y enfoques, que establecen claramente lo que se espera del desempeño docente; sin embargo, existe una brecha entre los estándares propuestos y su implementación en las aulas, lo que indica la necesidad de desarrollar mecanismos adicionales de apoyo a los profesores, más allá la capacitación inicial sobre los nuevos planes de estudio.

El bajo uso del tiempo efectivo de enseñanza en las aulas, unido a las desigualdades entre centros educativos que no reciben el currículo completo y las horas previstas en distintas asignaturas, constituyen otro tema urgente de atender. De igual manera, la investigación destaca la poca regulación y control de la calidad de las instituciones formadoras de docentes que ejercen las autoridades educativas, dado que son pocas las carreras acreditadas y no existen, al interior de las universidades, procesos de selección que permitan escoger a los candidatos más talentosos. Este es un asunto particularmente preocupante, en un contexto en el cual la oferta de docentes excede la demanda y la mayoría de los títulos que otorgan las universidades que más gradúan docentes no son garantía de calidad.

En cuanto a los sistemas de contratación y retención en el MEP,  aunque el país ha hecho un significativo esfuerzo por mejorar los salarios de los docentes, mantiene un sistema de contratación obsoleto, del siglo pasado, basado en la antigüedad y la titulación antes que en la idoneidad. A esto se suma la existencia de un complejo proceso de selección en el que intervienen distintos actores (Servicio Civil, MEP, gremios) y en el que, al final, el educador nombrado en propiedad puede rechazar ese nombramiento, restándole poder al MEP para asignar los recursos humanos donde más se necesitan.

En cuanto a los mecanismos de apoyo y acompañamiento hay varios hallazgos interesantes: el MEP no cuenta con programas de inducción para los nuevos docentes, no tiene un sistema de evaluación del desempeño que brinde información clara y oportuna sobre el apoyo que requieren los educadores para mejorar su trabajo en las aulas y, finalmente, no ofrece una capacitación continua que supla las carencias de su formación inicial y les permita una actualización de conocimientos alineada con los temas de fondo y los enfoques de los nuevos programas de estudio.

En síntesis, en materia de políticas docentes Costa Rica no logra generar un círculo virtuoso que articule la selección de los mejores candidatos con una formación inicial de calidad, una contratación que elija a los más preparados, el desarrollo de procesos de seguimiento y acompañamiento en las aulas y una actualización permanente que garantice el crecimiento profesional de los docentes en servicio. Lograr que se dé este círculo virtuoso será clave en los próximos años, para obtener una mejora sustantiva en la calidad de los aprendizajes que el sistema brinda hoy a sus estudiantes. De no ser así, seguiremos estancados y con una educación de baja calidad.

Descargue el estudio "Costa Rica: El estado de políticas públicas docentes"

La lectura como hábito y herramienta para el desarrollo

La lectura como hábito y herramienta para el desarrollo

Leer es una habilidad clave para potenciar el aprendizaje y el desarrollo individual y social de las personas. No ocurre de manera espontánea, al contrario, es un proceso continuo y sostenido que requiere acompañamiento lúdico y sistemático, para que pueda mantenerse como un hábito a lo largo de la vida. El sistema educativo está llamado a generar las condiciones para alcanzar este objetivo, pero, sobre todo, a hacer de la lectura una actividad atractiva y una práctica diaria. El país necesita ciudadanos críticos y comprometidos, la lectura es una de las principales herramientas para lograrlo.

La lectura y la escritura son tareas complementarias. Su desarrollo requiere tiempo y esfuerzo, pues involucra varias zonas del cerebro humano. Para poder leer, el cerebro “recicla” regiones dedicadas a otras funciones (ver, hablar, memorizar, recordar) y las coordina para identificar la forma de las letras, agruparlas en palabras, reproducir sus sonidos y entender su significado. Los avances de las neurociencias han contribuido a mostrar la complejidad de esta tarea y, sobre todo, la capacidad que tienen todas las personas de aprenderla.

Por sus características, la lectura requiere una enseñanza deliberada e intencionada y la educación preescolar se vuelve fundamental. El proceso se inicia desde que nacemos y se desarrolla por etapas, que se suman a la anterior y se complejizan conforme avanzan (figura 1). Las primeras fases (0 y 1) son especialmente relevantes, pues impulsan habilidades de reconocimiento de letras y palabras, segmentación e identificación de sonidos, conciencia de lo que es un libro y sus distintas partes y la focalización de la atención de los niños para las tareas de lectura. Cuando estas habilidades logran ser automatizadas, los lectores pueden concentrarse en tareas más demandantes de compresión, abstracción, predicción y relación (etapa 3 en adelante).

Es en la primera infancia que se da el primer acercamiento el desarrollo de la lectoescritura. En este periodo se sientan las bases para avanzar con celeridad y determinación a etapas posteriores. Para potenciar su éxito, debe ocurrir en ambientes de calidad, donde los niños cuenten con espacios tranquilos y confortables para la lectura, equipados con libros y materiales de escritura, además de contar con la estimulación de adultos que se encarguen de leerles, hacerles preguntas, elaborar rimas, cantar canciones, entre otros.

Esta suma de elementos debería encontrarse en el hogar, pero no siempre sucede, pues no todas las familias cuentan con los recursos materiales o educativos para ello. En estos casos la escuela tiene el papel fundamental de generar ambientes adecuados y compensar la falta de los mismos en el hogar. No obstante, los resultados del Sexto Informe del Estado de la Educación, revelan deficiencias en aulas de preescolar en cuanto a la disponibilidad de espacios dedicados a la lectura individual y libros de temas variados. Lo más preocupante es la falta de rutinas de lectura: los niños leen poco y por poco tiempo. En una muestra de 184 grupos de Transición (niños entre 5 y 6 años) se logró constatar que sólo en un 36% se realizó un ejercicio de lectura en voz alta y este se extendió por apenas 7 minutos, en promedio (PEN, 2017).

En este escenario, la población infantil tiene poco acceso a espacios para desarrollar sus habilidades de lenguaje escrito. Leer requiere el desarrollo de buenos hábitos lectores: leer a diario y disfrutarlo. Si esto no sucede en el hogar y tampoco se promueve en el aula, la lectura no se desarrolla de manera fluida y los estudiantes leen sin profundizar en el significado del texto ni en la intención de quien lo escribe.

En Costa Rica, las deficiencias en la enseñanza de la lectoescritura se evidencian en los resultados obtenidos en las pruebas PISA, que miden un conjunto de habilidades de los jóvenes entre 15 y 16 años en tres áreas: matemática, ciencias y comprensión lectora. Alrededor del 60% de los estudiantes muestra bajos desempeños, y el análisis en detalle muestra un déficit en las tareas que requieren síntesis y comprensión de textos. En primaria se aplican pruebas de habilidades, realizadas por la UNESCO para toda América Latina, que arrojan las conclusiones similares: los estudiantes son capaces de realizar tareas básicas de decodificación y lectura de textos simples, pero no logran comprender e interpretar lo que leen.

Los problemas de bajo rendimiento que muestran los estudiantes en el país están asociados a un inicio tardío del proceso de lectoescritura, pero las consecuencias van más allá. La falta de condiciones señaladas no permite abordar la lectoescritura como un proceso paulatino vinculado al disfrute, en la que los estudiantes se apropien de él como una capacidad que les permite acceder a nuevos conocimientos y soluciones para los problemas que enfrentan.

Si el país busca trazar rutas hacia un desarrollo sostenible, es necesario potenciar las capacidades de su gente, a través de más y mejor educación. Para lograr que las oportunidades sean aprovechadas, es preciso contar con personas autónomas, críticas y capaces de aprender, habilidades que busca el sistema educativo y que pueden desarrollarse más fácilmente cuando las personas con capaces de leer y disfrutan las posibilidades que este ejercicio les ofrece.

 

Bibliografía:

Programa Estado de la Nación. 2017. Sexto Informe Estado de la Educación. San José: PEN

Rodino, A.M. 2016. Aportes de investigación y buenas prácticas respecto a las condiciones propicias para promover el desarrollo de la lectoescritura emergente en preescolar. Ponencia preparada para el Sexto Informe del Estado de la Educación. San José: PEN.

 

¿Por qué no logramos mejores aprendizajes y mayor logro educativo de nuestros estudiantes?

¿Por qué no logramos mejores aprendizajes y mayor logro educativo de nuestros estudiantes?

Tener acceso al sistema educativo es condición necesaria pero no suficiente para que nuestros niños y jóvenes obtengan mejores aprendizajes y mayor logro educativo. Los hallazgos del reciente Informe sobre el Estado de la Educación documentan esta afirmación.

En 2016 apenas un 56% de los jóvenes de entre 15 y 19 años había logrado finalizar noveno año, lo que significa que apenas un poco más de la mitad llega a la educación diversificada y de estos solo el 50% alcanzará a finalizar la secundaria. Otra forma de entender este problema es darle seguimiento a una generación de jóvenes. Por ejemplo, el Informe muestra como del total de muchachos que entraron a sétimo año en el 2012 solo un 45% de estos logró matricular undécimo año en el tiempo esperado, apenas 4 puntos porcentuales más que la genetración de jóvenes que entraron al colegio en el año 2000. Estos resultados encienden las alarmas. Por un lado, deja claro la discontinuidad que existe entre los dos ciclos que conforman la secundaria y por otro, deja claro que a este ritmo le tomará al país varias décadas universalizar la educación diversificada.

Pero nuestros jóvenes no solo tienen bajo logro educativo también lo que aprenden, está lejos de lo que saben los jóvenes de otros países en sus mismas edades y el aprendizaje que obtienen no les permite mejorar habilidades fundamentales para alcanzar un mayor desempeño como personas y ciudadanos a lo largo de la vida y aprovechar mejor las oportunidades. Los resultados obtenidos por los estudiantes de 15 años de Costa Rica en las pruebas del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes conocido como PISA, revelan que en las tres últimas mediciones (2009, 2012 y 2015) el país sigue ubicándose lejos del puntaje promedio obtenido por los países de la OCDE, con diferencias de hasta 90 puntos en la competencia Matemática lo cual equivale, en promedio, a tres años de formación menos para un joven costarricense en relación con un estudiante de un país OCDE. En general, la mayoría de nuestros estudiantes de 15 años se ubican en los niveles bajos niveles de desempeño en destrezas claves como: la comprensión lectora, la resolución de problemas y la indagación científica.

Vistos estos resultados la pregunta inmediata es: ¿por qué no logramos mejores aprendizajes y mayor logro educativo? No hay una respuesta única, la evidencia acumulada hasta ahora por distintos estudios realizados en las últimas ediciones del Informe Estado de la Educación identifican distintos factores asociados al problema que requieren atención, mediante diversas estrategias.

Un primer grupo de factores está relacionado directamente con los estudiantes y los hogares. Las investigaciones indican que suelen obtener bajos resultados aquellos niños o jóvenes que no han asistido al preescolar; han repetido un año; muestran problemas de ausentismo, no les gusta leer o no saben resumir un texto. También aquellos que no le ven utilidad práctica a lo que aprenden en Ciencias o no tienen acceso a materiales básicos para estudiar (cuadernos, por ejemplo) o a las nuevas tecnologías de información y comunicación (Tic). Asimismo, las características y condiciones de los hogares no favorecen el logro de buenos resultados de los estudiantes cuando los padres tienen bajos niveles de escolaridad (primaria o menos) y es poco el apoyo que pueden darle a sus hijos o bien no tienen altas expectativas sobre el desempeño escolar que estos puedan alcanzar. De igual manera ven afectado su rendimiento aquellos jóvenes que tienen que realizar labores domésticas antes de ir al colegio. Frente a estas situaciones el apoyo del centro educativo y los docentes son claves compensar el apoyo que los estudiantes no reciben en sus casas.

Un segundo tipo de factores asociados está asociado directamente con las características de los centros educativos, especialmente en aquellos que tienen serias carencias de infraestructura, se ubican en zonas rurales o pobres; tienen baja dotación de recursos educativos (como Tic) o docentes mal preparados. En esta línea los estudios de observación de clases, identifican que aulas con problemas de infraestructura o niveles de confort bajos o inadecuados (ruido, humedad, luz, temperatura) también indicen en el bajo rendimiento de los estudiantes.

Un tercer tipo de factores está relacionado directamente con los docentes y sus prácticas en las aulas. Aquí se identifican distintos aspectos, por ejemplo en primaria las investigaciones revelan que la impuntualidad de los docentes es un factor que incide en el bajo desempeño de los niños. En secundaria, los docentes que no logran desarrollar metodologías de trabajo participativas que estimulen el trabajo en equipo y permita a los estudiantes valorar las ventajas que esto ofrece también incide en los bajos resultados.

Sobre las dinámicas de clase y el uso del tiempo el capítulo especial del Sexto Informe identificó hallazgos relevantes entre los cuales destacan: la persistencia de metodologías tradicionales en el aula centradas en el docente con poco desarrollo de actividades orientadas a promover la discusión y el debate a lo cual se suma el bajo aprovechamiento de las lecciones debido a la pérdida de tiempo efectivo en tareas no relacionadas con la enseñanza. En este tema un hallazgo relevante fue que las actitudes y comportamientos de los docentes con sus estudiantes se asocian directamente con mayores niveles de aprovechamiento del tiempo efectivo de la lección de ahí que contar con un recurso humano con una formación inicial de alta calidad constituye un factor clave para mejorar los aprendizajes y el logro educativo de los estudiantes. En esta línea, otra investigación en preescolar también corroboró que los docentes que logran interacciones de mayor calidad con sus estudiantes obtienen en ellos mayores niveles de desarrollo cognitivo.

La evidencia acumulada hasta el momento sobre los distintos factores que explican porqué no logramos mejores aprendizajes y resultados es clara y nos da la ventaja como país de establecer una agenda de trabajo muy precisa sobre los aspectos que hay que atender en el corto plazo. La buena noticia es que la mayoría de los factores identificados son temas sobre los cuales el sistema educativo puede incidir y tenemos por delante un nuevo curso lectivo en el 2018 para ponernos a trabajar en ellos.

Bibliografía

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Montero et al. 2014. Costa Rica En Las Pruebas Pisa 2012 (Programa Internacional Para La Evaluación De Los Estudiantes). Ponencia preparada para el Quinto Informe Estado de la Educación. San José: PEN

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Montero et al. 2012. Los modelos de ecuaciones estructurales como herramienta para explorar posibles relaciones causales en investigación educativa: Una ilustración con datos de PISA 2009 en Costa Rica Ponencia preparada para el Cuarto Informe Estado de la Educación. San José: PEN

Barquero, K. 2016. Análisis de factores asociados y resiliencia educativa para Costa Rica con base en el Terce. Ponencia preparada para el Sexto Informe Estado de la Educación. San José: PEN

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León J, Vargas, J. 2017. Ambientes y prácticas en los salones de clase de secundaria. Capitulo Especial. Sexto Informe del Estado de la Educación.

Interacciones y rendimiento educativo: una red que hace diferencia

Interacciones y rendimiento educativo: una red que hace diferencia

Basado en una investigación llevada a cabo en el año 2016 por PRODUS de la Universidad de Costa Rica y la Fundación Omar Dengo (Zúñiga et al., 2016) para el Estado de la Educación, se realizó un análisis de redes sobre las interacciones alumno-alumno, y alumno-profesor dentro del aula (González, 2017). Las visualizaciones aquí presentadas en forma secuencial representan un instante de la dinámica de la clase cada ocho minutos hasta su finalización.

Para ejemplificar las diferencias entre las relaciones educativas entre un colegio de alto rendimiento y uno de bajo, se modeló la secuencia de dos colegios con estas características. Algo deseado para obtener mejores resultados en el proceso educativo es que se generen más interacciones en clase que faciliten el intercambio de conocimiento. Por ende, trabajo en grupo y dinámicas cooperativas facilitan el aprendizaje. Por el contrario, una clase donde se basa en la atención al docente únicamente, tenderá a perder la atención de los alumnos y puede afectar su desempeño.

De acuerdo al Sexto informe del Estado de la Educación, uno de los principales hallazgos remite a que en las aulas observadas imperan las actividades centradas en el docente o que se emplean métodos tradicionales en los que el profesor explica el tema, da algunos ejemplos y asigna ejercicios a la clase para trabajar en forma individual. Por el otro lado, las actividades de creación conjunta de conocimiento entre docentes y estudiantes son escasas y muchas veces nulas. Según lo indica el informe, las actividades observadas corresponden a pedagogías enfocadas en la transmisión de conocimientos más que en la construcción de este.

Estas diferencias se pueden observar claramente en la dinámica educativa de dos colegios uno de alto rendimiento y uno de bajo. En el de alto rendimiento, el profesor no es todo el tiempo el centro de atención, y por el contrario se crean trabajos en grupo que facilitan el intercambio y construcción de en clase. Por el otro lado, en el colegio de bajo rendimiento el profesor es la mayor parte de la clase el centro de atención, por lo que corresponde a una forma más tradicional de enseñar, tal y como se señaló.

En las visualizaciones, el círculo de color rojo representa al profesor y el celeste a los estudiantes. Con el cursor es posible marcar a un actor y ver como este se relaciona a lo largo de toda la clase, es posible seguir su comportamiento y ver si pone atención, si participa, o si no está anuente de la dinámica de clase. En la parte superior derecha se puede activar un botón de regula la velocidad y duración de la visualización.

 

COLEGIO DE BAJO RENDIMIENTO

 

COLEGIO DE ALTO RENDIMIENTO

 

 

Referencias

  • González, V. 2017. Análisis de redes para estimar interacciones dentro del aula. Contribución especial preparada para el Sexto Informe Estado de la Educación. San José: PEN
  • Programa Estado de la Nación. 2017. Sexto Informe del Estado de la Educación. San José: Programa Estado de la Nación.
  • Zúñiga et al., 2016. Observación directa de ambientes de aprendizaje en centros educativos costarricenses con distinto desempeño. Ponencia preparada para Sexto Informe Estado de la Educación. San José: PEN.
conare2016 pen2016

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