DESARROLLO HUMANO SOSTENIBLE

Mujeres costarricenses enfrentan triple barrera en el mundo laboral

Mujeres costarricenses enfrentan triple barrera en el mundo laboral

El día internacional de la mujer, cada 8 de marzo, nos da la oportunidad de evaluar los avances y rezagos en la aspiración de igualdad de género en Costa Rica. El Informe Estado de la Nación 2018 profundizó en el análisis de las brechas en el mercado de trabajo. El principal hallazgo es que en Costa Rica las mujeres enfrentan una triple barrera: de inserción (es decir, de participar en la fuerza de trabajo), de selección (se refiere a obtener un empleo de calidad) y de valoración (que se manifiesta en la brecha salarial). Aunque posean alta calificación, sufren con mayor frecuencia problemas de desempleo, subempleo, remuneraciones discriminatorias y patrones de segmentación ocupacional, que afectan sus derechos y oportunidades. Esos obstáculos no solo las perjudican a ellas y a sus familias, sino que llevan al país a desaprovechar el potencial de la mitad de su población.

1) Barreras de inserción: para empezar, hoy en día la tasa de participación laboral femenina, -es decir, el porcentaje de mujeres que forman parte de la fuerza de trabajo- se mantiene estancada, luego del dinamismo que mostró en la década de los noventa, al aumentar de un 32% en 1990 a un 44% en el 2005, desde entonces no registra crecimientos. Esto significa que menos de la mitad de las mujeres en edades para trabajar tienen un empleo o están buscando uno. En los hombres participan dos terceras partes, lo cual revela una amplia brecha de género de casi 30 puntos porcentuales. En el contexto internacional, según muestra el gráfico 1, la cifra de Costa Rica (45%) es la cuarta más baja en América Latina y está por debajo del promedio mundial (54%) y de los países de la Unión Europea (68%).

Morales y Segura (2018)[i] determinaron cuáles factores de tipo demográfico y socioeconómico inciden en que una persona se integre o no a la fuerza de trabajo. La oportunidad de insertarse para una mujer profesional es el doble de la que tiene otra que solo completó la educación secundaria y 4,4 veces mayor que la de una que apenas logró terminar la primaria. La maternidad también incide: una mujer sin hijos tiene 1,2 veces más oportunidades que la que tiene un hijo y 1,6 veces más que una madre de tres. Otros factores que incrementan la participación es cuando la mujer es la jefa del hogar (sobretodo si la familia es monoparental, es decir, madres sin pareja), cuando en el hogar viven otras mujeres mayores de edad, o si la mujer reside en zonas urbanas o en la región Central.

Morales y Segura (2018) también realizaron unos ejercicios de simulación para calcular el impacto que tendría, sobre el bienestar de los hogares y del país, el ingreso promedio que percibirían las personas al insertase en el mercado laboral[ii]. Los resultados revelan que si las mujeres que están desocupadas o fuera de la fuerza de trabajo obtuvieran un empleo, la pobreza total se podría reducir casi a la mitad, lo cual tendría efectos positivos en el crecimiento económico, que podrían acompañarse de mejoras en la productividad, debido al mejor perfil educativo que tienen las mujeres con respecto a los hombres (Morales y Segura, 2018). 

2) Barreras de selección: una vez que las mujeres deciden participar en la fuerza de trabajo, enfrentan una segunda barrera, la cual es obtener un empleo de calidad. En los últimos años la economía costarricense está generando pocas oportunidades de nuevos puestos, con el agravante de que la distribución es bastante desigual, en perjuicio de las mujeres, especialmente las jóvenes, las que tienen baja escolaridad y las que residen en zonas rurales.

El gráfico 2 muestra que el perfil educativo de las mujeres es más favorable: un 34% posee educación superior versus un 21% de los hombres. Entre ellos el nivel predominante es primaria o menos (40%). También se observa mayor segmentación (o segregación) del empleo femenino por ramas de actividad, pues ellas se concentran sobre todo en los servicios, tales como enseñanza, salud, servicio doméstico, administrativos o de comercio. No obstante, aunque posean más logro educativo, les cuesta más conseguir un empleo, y cuando lo hacen, se ven más afectadas por los problemas de subempleo y la informalidad.

3) Barreras de valoración: si las mujeres deciden participar en el mercado laboral y consiguen un empleo, la tercera barrera que enfrentan es recibir una remuneración justa y paritaria en comparación con los hombres. Solórzano (2018)[iii] estimó la magnitud de la brecha de ingresos que no se explica por diferencias en las características de las personas y, por tanto, puede atribuirse a discriminación salarial. El principal resultado es que, en ausencia de ese fenómeno, las mujeres deberían percibir remuneraciones superiores a las de los hombres, dada su mejor calificación.

En suma, estas barreras de género se deben a factores culturales, que valoran de manera diferenciada los roles de mujeres y hombres en los distintos ámbitos de interacción y reproducen estereotipos. Un ejemplo es la injusta distribución de las obligaciones domésticas, pues las mujeres siguen siendo las principales encargadas de realizar tareas como el cuido de personas y las labores del hogar, que no son remuneradas. En este sentido, es importante consolidar una red de cuido con enfoque universal, de alta cobertura y calidad, de modo que tener hijos no limite las posibilidades de las mujeres de trabajar remuneradamente, y en la que también se beneficie a la primera infancia, sin importar el nivel de ingresos del hogar.

Se pretende que estos hallazgos sirvan de insumo para avanzar en la aspiración de que mujeres y hombres, en igualdad de condiciones y oportunidades, ejerzan plenamente sus derechos, materialicen su potencial, se beneficien y contribuyan al desarrollo nacional.

 

[i] Morales, N. y Segura, R. 2018. Barreras de acceso al mercado laboral y predicción de movilidad laboral entre sectores económicos con enfoque de género. Ponencia preparada para el Informe Estado de la Nación 2018. San José:  Programa Estado de la Nación.

[ii] Primero se realizaron las predicciones de las actividades económicas a las que podrían incorporarse las personas que actualmente están fuera del mercado, o que buscan empleo y no lo consiguen, con base en sus características sociodemográficas (por ejemplo la edad, nivel educativo, zona y región, entre otras). Luego se les asignó el ingreso promedio que perciben las personas que ya trabajan en dichas actividades. Con estos ingresos se recalculó la condición de pobreza en el hogar y se midió el impacto que tendría el empleo en la pobreza nacional (Morales y Segura, 2018).

[iii] Solórzano, A. 2018. Discriminación salarial por motivo de género en Costa Rica. Ponencia preparada para el Informe Estado de la Nación 2018. San José: PEN.

¿Dónde poner el foco para cambiar las prácticas ambientales de la ciudadanía?

¿Dónde poner el foco para cambiar las prácticas ambientales de la ciudadanía?

Para transformar los patrones insostenibles que caracterizan el uso de los recursos naturales y el territorio en Costa Rica, así como minimizar las externalidades negativas que esta situación genera en la salud pública y el medio ambiente, el país requiere, además de realizar esfuerzos importantes en política pública, y contar con recursos económicos para su implementación y seguimiento, crear incentivos o sanciones que modifiquen los hábitos y la cultura de la ciudadanía en este campo.

Según la encuesta “Patrones y percepciones ciudadanas sobre medio ambiente y condiciones para el cambio”, que realizó el Programa Estado de la Nación a mediados de 2017, con el apoyo del proyecto “Creación de capacidades de los acuerdos multilaterales ambientales” (AMAs) del Minae y el PNUD, existe una amplia brecha entre la importancia que las personas otorgan al tema ambiental y las prácticas que realizan. Es decir, la población concede un alto grado de relevancia a la protección de los recursos naturales, pero en la vida cotidiana –mayoritariamente- sus hábitos son insostenibles.

¿Cómo cambiar esta situación? Si bien es necesario actuar de forma simultánea en varios frentes, hay acciones que se pueden impulsar sin que sea necesario realizar reformas normativas e institucionales, o fuertes inversiones en un escenario poco propicio para ello.

Para analizar este tema, con base en la información recopilada por la encuesta, se llevaron a cabo varios ejercicios. En primer lugar, se elaboró un índice que mide cuánto se aleja la ciudadanía de las prácticas más sostenibles. Se consideraron 114 preguntas, cada una de ellas recodificada y sumada en un puntaje final. De esta manera los valores finales debían moverse entre un mínimo de 0 y un máximo de 100 puntos, donde 100 es el ideal y se interpreta como una sociedad que lleva a cabo todas las mejores acciones (PEN, 2018). Según este índice, la mayoría de los hogares está en una situación desfavorable en cuanto a la incorporación de prácticas sostenibles: el promedio es de 51 puntos sobre 100 (Segura, 2018).

Dado lo anterior, se buscó determinar cuáles factores en cuanto a consumo, manejo de residuos, transporte, uso de agua, entre otros, inciden en que un hogar incorpore o no prácticas más sostenibles entre sus hábitos cotidianos. Para ello se estimó un modelo de regresión logística[1] que consideró 125 variables relacionadas con la huella ambiental, la responsabilidad y el conocimiento ambiental, la percepción de las personas sobre la situación ambiental en el país y la disposición al cambio.

Los resultados evidencian que los factores que incrementan las posibilidades de inserción (en orden de importancia) son: tener conciencia ambiental sobre los impactos que generan ciertas actividades sobre el ambiente (por ejemplo, quemar combustible para el transporte), participar en actividades relacionadas con el ambiente, separar plásticos, cambiar el medio de transporte, comprar alimentos orgánicos, cuidar la calidad del agua y ahorrar agua (gráfico 1).

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Por último, se crearon dos escenarios en los cuales se les asignaban respuestas “ideales” a todos aquellos casos por debajo del valor medio del índice construido, de esta forma se pudo determinar cuáles pueden ser en materia de toma de decisiones dimensiones que impulsen cambios en el comportamiento de los hogares (ver los gráficos 2). El primero incluye aquellos que no tienen conciencia sobre el impacto negativo de algunas actividades sobre el medio ambiente. El segundo considera los casos en los que se señaló no haber participado –en el último año-  en ningún grupo, actividad o iniciativa para proteger el ambiente. Sí cambiaran estas dos condiciones el número de hogares a nivel nacional que realizan pocas acciones en materia ambiente se reduciría en un 33% y en un 89%, respectivamente.

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En suma, garantizar un mayor involucramiento de la ciudadanía en las diferentes acciones que se desarrollan en materia ambiental en el país, así como ampliar los programas de educación en este tema son aspectos que permitirían modificar los patrones insostenibles que caracterizan la gestión de los recursos naturales y el territorio. Por tanto, actuar sobre estos tendría un impacto positivo de cara al cumplimiento de muchos de los compromisos, nacionales e internacionales, que Costa Rica adquirió en este campo. 

Fuentes

PEN. 2017. Encuesta “Patrones y percepciones ciudadanas sobre medio ambiente y condiciones para el cambio”. San José: Programa Estado de la Nación, Minae y PNUD.

Segura, R. 2018. Análisis de los patrones medioambientales de las personas en Costa Rica. Contribución especial realizada para el Informe Estado de la Nación 2018. San José: PEN.

Notas

[1] La regresión logística es un tipo de análisis utilizado para predecir el resultado de una variable categórica (que puede adoptar un número limitado de categorías) en función de las variables independientes o predictoras. Es útil para modelar la probabilidad de que ocurra un evento en función de otros factores.

La portada del Informe Estado de la Nación 2018

La portada del Informe Estado de la Nación 2018

En el Estado de la Nación siempre le hemos dado mucha importancia a las portadas de nuestros informes. Las entendemos como un relato gráfico que, por medio de un golpe visual, comunica un mensaje de fondo.

Creemos que una portada debe sostenerse por sí misma, provocar reflexión sobre la situación actual y el futuro del país. Nos parece, además, que debe retar al lector, racional o emocionalmente, y obligarlo a tomar posición frente a la imagen. No siempre lo logramos, pero esa es nuestra intención.

Cuando estábamos cerca de terminar la edición del Informe 2018, momento en el que ya teníamos una visión panorámica, gracias a los resultados de las más de treinta investigaciones específicas sobre diversos temas realizadas para esta entrega, surgió la inevitable pregunta: ¿cuál debería ser el mensaje de la portada? Tuvimos varias sesiones de trabajo, formales e informales, con un amplio grupo de personas del equipo de investigación, para llegar a la idea definitiva, lo cual nos aportó profundidad de análisis y una amplia discusión. No exagero si digo que nos costó llegar al mensaje que ustedes pueden apreciar.

En el camino quedaron varias ideas. Una que desechamos fue “Doblamos la esquina”, para referirnos al hecho de que el país vive una nueva época. Sin embargo, tanto el concepto como las soluciones gráficas eran poco precisos, pues la información de la que disponemos es insuficiente para caracterizar los rasgos de esta era.

Otra idea fue “Se acabó la fiesta”. Alude al hecho de que, por años, nuestro Estado ha funcionado por encima de sus posibilidades acudiendo al endeudamiento, y que hoy sus problemas de liquidez hacen inviable continuar por ese sendero. El concepto era injusto: para millones de costarricenses y vastas regiones del país, nunca hubo tal fiesta.

Finalmente, llegamos a la portada definitiva: un cable sometido a la presión de fuerzas contrarias. La imagen comunica tensión y peligro, porque hay varios hilos cortados que no soportaron la tirantez. Sin duda, pese a su fortaleza, la capacidad de soporte del cable está disminuida.

La imagen también propone un mensaje de urgencia, pues el grosor del cable aún resiste, lo que da tiempo −no mucho, por cierto− para reparar el daño. Ese es el otro concepto de la portada: no es momento para perder tiempo, contemplar el entorno con pasividad o discutir inútilmente, de manera estéril, sin actuar.

En el Estado de la Nación creemos que la portada del Informe 2018 es una metáfora de la situación por la que hoy atraviesa nuestro país. Empezamos a vivir tiempos difíciles: las debilidades o puntos ciegos de nuestro estilo de desarrollo −ambientales, económicos, sociales y políticos−, que por años nuestros informes han estudiado, se anudan hoy con una crisis fiscal que es tanto financiera como política e institucional. En el futuro próximo tendremos que resolver el dilema de efectuar, en democracia, profundas reformas económicas, sociales e institucionales, de manera que los sacrificios no recaigan sobre los sectores más débiles.

Llegamos a la idea de un país “tilinte”, gracias a la reelaboración conceptual que nuestro diseñador gráfico hizo de nuestras preocupaciones iniciales. Gracias a él por haber “dado en el clavo”.

Nos gustaría conocer la reacción que les provoca nuestra portada y, a quienes los animan los desafíos, los invitamos a que nos hagan llegar sus ideas acerca de la imagen con que hubiesen querido ilustrar nuestro Informe 2018.

Tres cambios debilitaron el apoyo popular a la huelga

Tres cambios debilitaron el apoyo popular a la huelga

La tramitación legislativa del Plan Fiscal (proyecto de ley 20.580) y la huelga promovida por sectores sindicales, en oposición a ese proyecto, han dominado la agenda pública desde inicios de setiembre. A la fecha de redacción de este aporte, el Plan Fiscal había sido aprobado en primer debate y la huelga entraba en su séptima semana, con una merma considerable de apoyo debido a que varios sindicatos decidieron suspender el movimiento de protesta y regresar a sus labores.

Dos estudios de opinión publicados por el CIEP de la Universidad de Costa Rica el 21 de setiembre y el 05 de octubre (semanas 2 y 4 de la huelga), permitieron comprender mejor la percepción de los costarricenses respecto al plan fiscal y la huelga. El primero de esos estudios, mostró que la huelga tenía alto apoyo popular, sin embargo, al mismo tiempo, los entrevistados desaprobaban los métodos utilizados por los huelguistas y no respaldaban el fin principal de la protesta –retirar el proyecto de la corriente legislativa. Por su parte, el segundo estudio evidenció que la huelga perdía respaldo pues se acentuó el rechazo a medidas como la suspensión de citas médicas, la interrupción de clases en centros educativos y los bloqueos en carreteras como principales mecanismos de presión.

En esta contribución se aporta una visión comparada del apoyo popular a la huelga con el fin de responder a dos preguntas claves: 1. ¿cómo cambió el apoyo a la huelga en el lapso de dos semanas? y 2. ¿Cuál es el perfil de los encuestados según su nivel de apoyo a la huelga? Este aporte académico trasciende la visión convencional con la que se analizan hechos sociales en los que hay opiniones divididas: un reduccionismo en el que solo existen dos visiones: a favor y en contra. En lugar de hablar de un único tipo de apoyo o rechazo a la huelga, se propone una desagregación de ellos con el objetivo de entender mejor la naturaleza de esas percepciones en la opinión pública (ver anexo para más detalles).  

Para contestar estas dos preguntas se utilizan los datos de ambas encuestas del CIEP-UCR para construir una tipología de apoyo considerando dos aspectos: a) el apoyo a la huelga por un lado (apoyo genérico) y b) el apoyo a los mecanismos de presión de los huelguistas (apoyo específico)[1].

Se parte del supuesto de que un movimiento de huelga que reúna ambos tipos de apoyo tiene mayores probabilidades de alcanzar sus propósitos -pues tiene potencial para fortalecerse en el tiempo-, que uno que únicamente posea alguno de los dos apoyos por separado, pues está más propenso a debilitarse conforme pasan los días. Desde ese punto de vista, una protesta social con posibilidades de éxito implica una demanda claramente definida, que a su vez esté bien dirigida a las autoridades correspondientes y en la que se utilicen repertorios de protesta apropiados. 

Los dos principales hallazgos de este esfuerzo son, en primer lugar, que la caída del apoyo popular de la huelga entre setiembre y octubre se originó en tres movimientos: 1) la disminución del apoyo duro,  2) la moderación del apoyo, que cambió de duro a suave y 3) el incremento del rechazo duro a la huelga. En segundo lugar, producto de esos cambios el perfil de los que apoyaban el movimiento cambió entre una medición y otra, al tiempo que el de los que rechazaban la huelga se mantuvo igual.  

  1. ¿Cómo cambió el apoyo a la huelga entre mediados de setiembre e inicios de octubre?

Cuando los entrevistados manifestaron apoyar ambas cosas (la huelga y los mecanismos de presión) ese respaldo se considera como un apoyo duro (apoyo genérico + apoyo específico). Por el contrario, cuando los consultados manifestaron un rechazo a los dos aspectos, se habla de un rechazo duro (ni apoyo genérico ni apoyo específico). También es posible clasificar a aquellos entrevistados cuyas posiciones de apoyo o rechazo eran suaves, es decir, aquellos que decían respaldar la huelga, pero no apoyaban los mecanismos de presión (apoyo suave, apoyo genérico sin apoyo específico) o se inclinaban por no apoyar la huelga a pesar de que respaldaban sus mecanismos de presión (rechazo suave, apoyo específico sin apoyo genérico). Por último, los entrevistados que no tenían posición se consideran como camuflados, algunos de ellos a favor y otros en contra de la huelga. La tipología se muestra a continuación.

Tipología de apoyo a la huelga

Según el análisis de esta tipología, la caída en el respaldo popular a la huelga entre mediados de setiembre e inicios de octubre, se debió principalmente a una drástica caída de los entrevistados clasificados como de apoyo duro, una moderación de los que apoyaban la protesta y un incremento en los de rechazo duro. El primer grupo, pasó de un 42% a tan sólo un 4% en dos semanas. Asimismo, los datos muestran que dicha reducción se vio acompañada de otros dos cambios importantes: por un lado, un incremento de los consultados que reportaban un apoyo suave a la huelga que pasaron de un 9% a un 36%, es decir, de los que apoyaban la huelga pero desaprobaban sus métodos. También ocurrió que, en el lapso de dos semanas, los de rechazo duro crecieron de un 24% a un 40%. Por último, los camuflados y los de rechazo suave no experimentaron cambios significativos entre una medición y otra.

Gráfico: Tipo de apoyo a la huelga

  1. ¿Cuál es perfil de los encuestados según su nivel de apoyo a la huelga?

Finalmente, el segundo hallazgo está relacionado con los perfiles sociodemográficos de los que respaldaban o rechazaban la huelga. Estos perfiles incluyen aspectos como género, edad, nivel educativo y lugar de residencia. Al respecto, la evidencia muestra que, al igual que como sucedió con los niveles de respaldo, el perfil de los llamados de apoyo duro cambió entre una medición y otra. Esta situación contrasta con el perfil de los de rechazo duro que se mantuvo invariable en ese mismo período. Enseguida se presentan los resultados para las tres categorías más relevantes para el análisis: apoyo duro y rechazo duro.

De acuerdo con estos perfiles, el grupo de entrevistados que combinaba apoyo genérico + apoyo específico, llamados apoyo duro, cambió su perfil entre las dos mediciones. En setiembre, en ese grupo predominaban los entrevistados menores de 34 años, los de nivel educativo de secundaria y los que residían en Puntarenas, Guanacaste y Limón. No obstante, en octubre ese mismo grupo (aunque considerablemente más pequeño en cantidad) estaba compuesto por consultados de 55 años o más, con educación primaria y que habitan en Puntarenas, Cartago y Alajuela.

Por otro lado, el perfil sociodemográfico de los entrevistados que no manifiestan ni apoyo genérico ni apoyo específico a la huelga, los considerados como rechazo duro, se mantuvo igual en los dos momentos estudiados. Este grupo lo constituían mayoritariamente hombres, con edades de 55 años o más, con educación universitaria y residentes de las provincias de Heredia, Cartago y San José.

Anexo

Clasificación de los apoyos y rechazos a la huelga según tipo de apoyo, por encuesta 

 

[1] Las preguntas específicas que se incluyeron fueron las siguientes:

Setiembre 2018: 1) ¿Con respecto al movimiento de huelga, su posición es: Apoya el movimiento, Rechaza el movimiento, No tiene una posición?;  2) Como parte del movimiento de protesta, los grupos que la apoyan y el gobierno han utilizado diversos mecanismos de presión. Queremos conocer su posición sobre las siguientes acciones: a. Bloqueos de calles o carreteras; b. Suspender servicios médicos; c. No dar clases en escuelas y colegios; d. Obstaculizar la distribución del combustible; e. Usar la fuerza para dispersar los bloqueos y f. Declarar ilegal la huelga: A favor, En Contra.

Octubre 2018:  1) ¿Con respecto al movimiento de huelga, su posición es: Apoya el movimiento, Rechaza el movimiento, No tiene una posición?; 2) Pensando en lo que sigue, díganos si está de acuerdo o no con cada una de las siguientes afirmaciones:  a. El Gobierno debe insistir en el diálogo con los sindicatos; b. Se justifica que los sindicatos bloqueen calles para hacerse oír; c. El Gobierno debe sancionar a los huelguistas; d. El Gobierno debe levantar cualquier nuevo bloqueo de carreteras; e. Se justifica que los sindicatos mantengan cerradas las escuelas; f. Se justifica que los sindicatos interrumpan servicios médicos: Sí, No.

5 millones y contando: la historia del rápido cambio demográfico en Costa Rica

5 millones y contando: la historia del rápido cambio demográfico en Costa Rica

De acuerdo a las proyecciones de población (CCP-INEC), Costa Rica superará los 5 millones de personas en el 2018. El nacimiento del tico 5 millones es un hito en la historia costarricense, aunque esto no cambia en nada la dinámica poblacional. Por lo tanto, es un buen momento para explicar: ¿cómo llegamos aquí?

El proceso de transición demográfica en Costa Rica inició a mediados del siglo XX con la reducción en la mortalidad, especialmente la infantil. Las mejoras en desarrollo humano, especialmente la implementación de políticas de salud pública, permitieron el control de enfermedades infecciosas y la desnutrición, lo cual generaba gran parte de las muertes en ese momento. La tasa de mortalidad infantil se redujo de 197 por cada mil nacidos vivos a 64 entre 1910 y 1960. La reducción en la mortalidad en la primera mitad del siglo XX, no estuvo acompañada de una disminución en la tasa de fecundidad, lo cual generó una explosión poblacional. Entre 1950 y 1960, la población costarricense se incrementó un 44%, al pasar de 868.934 a 1.251.508 habitantes.

 

Gráfico 1. Población y tasa de mortalidad infantil

Fuente: Elaboración propia con datos del CCP-INEC.

 

Si este ritmo de crecimiento se hubiera mantenido, la historia de Costa Rica sería muy distinta; sin embargo, este no fue el caso. En 1960 inició la reducción en la fecundidad. Varios factores incidieron en la disminución del número promedio de hijos por mujer, entre ellos destaca la introducción de la oferta de anticonceptivos en el mercado y los programas de planificación familiar. Entre 1960 y 2017, la tasa global de fecundidad se redujo de 6,89 a 1,67 hijos por mujer. Este cambio en la fecundidad permitió desacelerar el ritmo de crecimiento de la población. 

 

Gráfico 2. Evolución de la tasa bruta de mortalidad y tasa global de fecundidad

Fuente: Elaboración propia con datos del CCP-INEC.

 

Es importante destacar que aunque la tasa global de fecundidad se encuentra por debajo del nivel de remplazo (2,1), aún no se considera, de acuerdo a la literatura especializada, en un nivel suficientemente bajo como para implementar políticas pronatalistas.

La reducción en las tasas de mortalidad y fecundidad implican un cambio en la estructura por edades de la población. En 1950, los menores de 18 años representaban un 48% de la población, mientras que los adultos mayores un 3%. En 2018, se espera que los primeros representen un 27% y los segundos un 8%. Esto significa que con el fin del proceso de transición, inicia un envejecimiento demográfico en el que la proporción de adultos mayores incrementa, mientras que se reduce la dependencia de niños y jóvenes menores de 18 años, producto en gran medida de la baja tasa de fecundidad. De acuerdo a las proyecciones, en el 2050 la población de adultos mayores representará una quinta parte de la población.

 

Gráfico 3. Evolución de la tasa bruta de mortalidad y tasa global de fecundidad

Fuente: Elaboración propia con datos del CCP-INEC.

 

El cambio demográfico en Costa Rica ocurrió muy rápido, porque aprendimos muy rápido de la experiencia internacional, especialmente en materia de salud. Francia tardó 100 años para que su población de adultos mayores pasara de representar de un 7% a un 14% (1850-1950), mientras que en Costa Rica se estima se tardarán 19 años (2016-2035).

De acuerdo a Notestein (1953), este proceso de transición demográfica es el resultado de la modernización y desarrollo de los países, lo cual significa que en diferentes áreas de desarrollo humano, Costa Rica implementó las políticas adecuadas. Sin embargo, el cambio demográfico también plantea retos para la sociedad costarricense, especialmente en materia fiscal. Estos retos del cambio demográfico serán desarrollados en una próxima edición del Blog.

 

Bibliografía

Notestein, F. W. (1953). Economic problems of population change. Oxford University Press.

Jiménez-Fontana, P. y Rosero-Bixby, L. 2017. Cambio demográfico y evolución del pacto generacional en Costa Rica. Contribución especial realizada para el Informe Estado de la Nación 2017. San José: PEN.

¿Cómo se gasta el dinero de nuestros impuestos?

¿Cómo se gasta el dinero de nuestros impuestos?

Si usted logra saber con detalle a dónde se va el dinero de sus impuestos con la información que pone a disposición el gobierno en Internet, es probable que viva en una sociedad con altos niveles de transparencia y eficiencia en la ejecución de los recursos públicos.

Pero ese no es el caso de Costa Rica. De acuerdo con el International Budget Partnership (IBP)[1], que calcula el Índice de Transparencia Presupuestaria, la calificación del país fue de 56 puntos en una escala de 0 a 100. Es decir, en Costa Rica se brinda información limitada sobre la forma como se realiza y ejecuta el Presupuesto de la República para el gobierno central. En otras palabras, no es posible saber con detalle cómo se gasta el dinero de nuestros impuestos. Hay que conformarse con una idea general.

Así se desprende de la Encuesta de Presupuesto Abierto (OBS por sus siglas en inglés), publicada en enero de 2018 a nivel mundial por el IBP. Se trata de una evaluación para determinar si el gobierno pone a disposición del público, en versión digital, ocho documentos que son claves para determinar la calidad y transparencia del presupuesto en un país (ver gráfico). La medición incluye información sobre 109 indicadores en más de 100 países y se realiza desde hace diez años.

Países con calificaciones altas en el índice de transparencia presupuestaria garantizan tres componentes determinantes. Primero, brindan información adecuada y de fácil acceso a toda la ciudadanía sobre la forma como se gasta el dinero de los contribuyentes. Segundo, tienen fuertes mecanismos de control para evitar la corrupción o la asignación inadecuada de los fondos. Y finalmente, promueven la participación ciudadana en las discusiones presupuestarias con el fin de identificar los rubros prioritarios del gasto y la fiscalización en la ejecución. En el grupo con mejores calificaciones se encuentran Nueva Zelanda, Sudáfrica, Suecia, Noruega y Georgia con puntajes superiores a 80. También destacan de América Latina, México (79 puntos), Brasil (77 puntos), y Perú (73 puntos).

¿Cómo está Costa Rica en estos tres aspectos? Hay deficiencias en la calidad de la información disponible al público. No se publican dos documentos claves: el documento preliminar del presupuesto ni tampoco hay una revisión del presupuesto a mitad de año, de acuerdo con las prácticas internacionales.

En materia de ejecución, tampoco es posible vincular, con precisión, la asignación de fondos con programas y políticas específicas. Por ejemplo, actualmente se destina alrededor del 7% del Producto Interno Bruto (PIB) del país a educación. Sin embargo, la información disponible en los ocho documentos base del análisis no permite saber cuánto de ese dinero se destina a rubros como pago de salarios, alquiler de edificios, inversión en infraestructura educativa, o becas, entre otros. Lo mismo ocurre con los dineros que van al resto de ministerios e instituciones del gobierno central.

En materia de control y fiscalización estamos mejor. De acuerdo con el IBP, la Asamblea Legislativa brinda fiscalización adecuada sobre el presupuesto, aunque hay algunas debilidades en la etapa de planificación. La revisión a cargo de la Contraloría General de la República, como órgano superior de auditoría también es adecuada. Ello es producto de una normativa robusta que garantiza la estabilidad institucional y amplias potestades para realizar auditorías cuando lo considere necesario.

El rubro más débil es el de la participación ciudadana. El IBP evalúa a Costa Rica con una calificación de 7, en una escala de 0 a 100 en este componente. El promedio global es bajo, de tan sólo 12 puntos. No obstante países como Nueva Zelanda con 56 puntos y el Reino Unido con 47, son dos buenos ejemplos de que sí es posible abrir espacios a la ciudadanía, en las discusiones presupuestarias.

¿Qué se puede hacer para mejorar? Con base en las historias de éxito a nivel global, el IBP genera recomendaciones de mejora para cada país. En Costa Rica se debe iniciar con la publicación de un documento preliminar presupuestario y una revisión de la ejecución a mitad de año. Es deseable también, proporcionar un mayor detalle sobre las medidas de desempeño en la ejecución presupuestaria y vincularlas con los programas y las acciones de las instituciones públicas en específico. Y finalmente, abrir espacios para que la ciudadanía participe en las discusiones y se involucre en la fiscalización.

El gráfico siguiente muestra la calidad de la información disponible en Costa Rica, con base en la evaluación de los ocho documentos clave que utiliza IBP para establecer el índice de transparencia presupuestaria a nivel mundial. En el siguiente enlace puede obtener información detallada para los 102 países evaluados: https://www.internationalbudget.org/open-budget-survey/

 

[1] Para más detalles sobre el International Budget Partnership se puede visitar su página web en: https://www.internationalbudget.org

Un Guanacaste más urbano y educado aspira a más empleo e inversión

Un Guanacaste más urbano y educado aspira a más empleo e inversión

Históricamente, Guanacaste se caracterizó por ser una de las regiones más pobres y desiguales del país, con una estructura productiva muy ligada al sector agropecuario tradicional. La situación fue cambiando y la economía de hoy se orienta más al turismo y otros servicios. También ha tenido el desarrollo de grandes inversiones públicas, como el Distrito de Riego Arenal Tempisque (DRAT) y más recientemente, el Aeropuerto Internacional Daniel Oduber. Además alberga en su territorio amplias extensiones de áreas silvestres protegidas y es la provincia que más ha recuperado cobertura forestal en las últimas décadas.

Este artículo ofrece un panorama general de los indicadores socioeconómicos recientes de Guanacaste (sinónimo de región Chorotega), con base en un estudio especial publicado en el capítulo de Equidad e integración social del Informe Estado de la Nación 2017.

Según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) del 2017 en la provincia residen 377.241 habitantes, un 7,6% del país, con una densidad de población de 37 habitantes por kilómetro cuadrado. Se estima que conviven 117.610 hogares, un 40% de estos con jefatura femenina, el porcentaje más alto entre las regiones.

Un 95% de los niños, niñas y adolescentes asisten a la educación formal. La escolaridad promedio es de 8,8 años, mientras que un 49% de las personas entre 25 y 39 años completó la secundaria. Ambas cifras la ubican como la segunda con el mejor perfil educativo, superada solo por la región Central. A pesar de ello, solo un 15% de su fuerza de trabajo tiene título universitario, por lo que es predominantemente de media y baja calificación.

 

Indicadores socioeconómicos de la región Chorotega y comparación con el promedio del país. 2010-2017

  • En el año 2014 el INEC incorporó cambios metodológicos en las ENAHO, que afectan las estructuras de población por zona y región. Además, se renovaron los sistemas de captura y validación de datos.

Fuente: Elaboración propia con datos de las ENAHO, del INEC.

 

La incidencia de la pobreza en Guanacaste pasó de afectar a un 33,2% de los hogares en 2014, a un 22,4% en 2017. Este notable descenso cambia su posición relativa, al pasar de ser una de las dos regiones más pobres, a la de menor incidencia entre las regiones periféricas (cuyas tasas se mantienen cercanas al 30%). El Informe Estado de la Nación 2017 reportó que, si bien como tendencia es claro que la pobreza en la región se ha venido reduciendo desde mediados de la década de los noventa, no se identifica en las actividades productivas o en otra información distinta a las ENAHO, evidencia robusta que explique el fuerte cambio a partir del 2014, por lo que la hipótesis más probable para explicar los resultados es un cambio metodológico[1].

Otro indicador social con tendencia a la baja desde el año 2012 es el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en la distribución de ingresos. Históricamente, Guanacaste era la región más desigual del país. Sin embargo, en 2017 dicho indicador registró un valor de 0,487, con una reducción acumulada de un 9% desde el 2010 y que la ubica como la segunda con menor desigualdad, superada solamente por la región Huetar Caribe.

La población económicamente activa (PEA) asciende a 162.101 personas mayores de 15 años, 99.023 hombres y 63.078 mujeres. La tasa de desempleo en 2017 es de un 7,3%, que la ubica como la región con la cifra más baja, menor en los hombres (5,7%) que en las mujeres (10,1%).

Como se dijo anteriormente, la región ha tenido un cambio productivo muy marcado. El empleo en actividades agropecuarias pasó de representar un 25% en 2001, a solo un 13% en 2017, mientras que el empleo en hoteles y restaurantes (aproximación al turismo) creció de 9% a 13% en el mismo período. Un sector que ha crecido bastante es servicio doméstico, una alternativa para la inserción laboral femenina, pero que se caracteriza por la precariedad laboral y los bajos salarios.

 

Región Chorotega: distribución de personas ocupadas, según rama de actividad. 2001 y 2016

 

Fuente: Elaboración propia con datos de las ENAHO, del INEC.

 

En este contexto de cambios socioeconómicos, la región ha tenido un aumento en la cantidad de proyectos de inversión relacionados con el mejoramiento de la infraestructura de transporte, hospitalaria, de riego y comercial, que podrían representar oportunidades para su población. Ejemplos de ello son la ampliación de la carretera Cañas-Liberia, el nuevo canal de riego en el DRAT y, desde la iniciativa privada, la edificación del Hospital CIMA y la entrada en operación de una serie de nuevos hoteles.

También destaca la apertura de la Universidad Invenio en Cañas y, como parte de esa iniciativa, la construcción del proyecto “Continuum Datacenter”, que albergará una zona franca; actualmente opera en forma parcial y se espera que genere empleos de alta calificación en los próximos años. A ello se suman las actividades de producción de electricidad de fuentes renovables en Tilarán y Cañas, las cuales ofrecen oportunidades para personal técnico y de ingeniería.

En lo que concierne al turismo, las llegadas de visitantes por el Aeropuerto Internacional Daniel Oduber registran un notable crecimiento, sobretodo desde el 2016, luego de que se ampliara la capacidad de esa terminal. El dinamismo de la actividad turística puede estar teniendo hoy más impacto en los ingresos que hace una o dos décadas, dadas las mejoras en el nivel educativo de la población y la experiencia acumulada sobre las oportunidades de encadenamientos productivos en este sector. Esta percepción fue recogida en unos talleres de consulta efectuados en Liberia y Cañas[2] durante el 2017.

Los residentes de la región coincidieron en atribuir credibilidad a la idea de que existe una tendencia de mediano plazo a un mayor dinamismo en actividades del sector servicios, tanto de comercio como de turismo, pero sin que estas sean necesariamente generadoras de puestos de trabajo bien remunerados.

En suma, la región Chorotega actual -según las ENAHO- es considerablemente más urbana, con mejor perfil educativo y con una economía más ligada a los servicios, que lo que reflejaba la misma encuesta hace algunos años. Es decir, luego de los ajustes metodológicos aplicados en 2014-2015, la ENAHO parece capturar una realidad distinta en las condiciones socioeconómicas, cuya consolidación –o no− deberá analizarse en los próximos años.

Por último, el estudio puso en evidencia la falta de información actualizada en el país con desagregación territorial, por ejemplo cantones o distritos, lo cual dificulta el diseño de políticas públicas y la toma de decisiones basadas en datos confiables y veraces. Un significativo aporte sería que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) ampliara la muestra de las regiones periféricas, pues permitiría analizar sus dinámicas internas; así como que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) generara Cuentas Nacionales con desagregación territorial.

Referencias bibliográficas

[1] El Informe Estado de la Nación 2017, en su capítulo de Equidad e integración social, publicó los principales resultados de un estudio sobre la reducción de la pobreza en la región Chorotega entre 2015 y 2016.

[2] Como parte del estudio se realizaron dos talleres de consulta, durante el mes de julio del 2017, en los cantones de Liberia y Cañas. Se contó con la participaron de funcionarios públicos, academia, sector empresarial, actividades turísticas y sociedad civil.

El ambiente nos importa, pero no nos mueve lo suficiente

El ambiente nos importa, pero no nos mueve lo suficiente

La preocupación por el ambiente en Costa Rica es paradójica. Entre algunos actores políticos y económicos se resalta su importancia y se aprovecha lo que se ha logrado: imagen internacional, turismo, recursos y –ante todo- esquemas de conservación que son palpables. Pero también, son reiteradas las referencias a la protección ambiental como un obstáculo para el desarrollo, un trámite innecesario o un impedimento para resolver las inequidades que el estilo de desarrollo no logró corregir en décadas. En la ciudadanía la paradoja se repite: nos importa el ambiente, hablamos de él, entendemos mejor su importancia e identificamos lo que es “bueno” o “malo” hacer; sin embargo, esperamos que otros resuelvan, nos cuesta cambiar los hábitos, y necesitamos que nos empujen un poco.

Una encuesta realizada por el Programa Estado de la Nación[1] en el 2017 mostró la necesidad de combinar el cambio cultural, con el impulso agresivo de políticas públicas dirigidas a la sostenibilidad. Temas poco conocidos en el pasado, como el cambio climático, ahora son de dominio común (91% ha escuchado sobre él), y las personas saben qué lo provoca (la contaminación derivada del transporte, la deforestación y los residuos son señalados como sus causas). Hoy, la protección ambiental no es vista como un tema irrelevante: más del 60% la considera igual de importante que generar empleo, mejorar la educación o reducir la pobreza. Se ve posible y deseable apuntar a mejores prácticas: el 90% está de acuerdo con establecer obligaciones a los comercios para sustituir los plásticos y el 80% apoya exonerar los vehículos menos contaminantes. En cambio, la mayoría no está de acuerdo con la exploración petrolera en el territorio, ni acepta que se deba permitir contaminación a las empresas que generan empleo (gráfico 1). 

Pese a lo anterior, hay comportamientos en los cuales el cambio cuesta. El 73% de las personas encuestadas considera que a la ciudadanía costarricense le importan los problemas ambientales, pero no hace nada para resolverlos; y el 17% afirma que no le preocupan del todo. Además, un 80% no concurrió a ningún grupo, actividad o iniciativa para proteger la naturaleza en el último año. En el consumo, los criterios ecológicos son pocos: la proporción que siempre rechaza las envolturas contaminantes o que no compra a empresas irresponsables en este campo, es pequeña (23% en ambos casos). En el transporte es también notorio: solo un 19% afirma cambiar su forma de movilizarse por favorecer el ambiente (gráfico 2).

 

Si bien hay un problema cultural, sin el concurso de la política pública (no solo educativa) no es fácil eliminar las barreras que complican la posibilidad del cambio. El tema del transporte es clave: según la encuesta, entre quienes usan vehículo propio para desplazarse, el 69% no está dispuesto a usar transporte público porque encuentra limitaciones, o simplemente porque no es de su interés. En este campo, es indudable que la institucionalidad pública tiene el peso de modificar la lógica de la movilidad en el país, con un sistema eficiente y un ordenamiento territorial que vincule el crecimiento de las ciudades con el transporte y con el ambiente[2]. En general, el 75% de las personas considera que los esfuerzos para reducir la contaminación derivada del transporte son insuficientes. Similar situación se da con el reciclaje: según la encuesta, en los cantones en que el gobierno local recoge de manera separada los materiales, la probabilidad de que la gente los separe aumenta casi en 20 puntos porcentuales. Sin embargo, menos de un 40% reporta vivir en un cantón cuya municipalidad realiza ese tipo de recolección.

El cambio viene, entonces, por las dos vías: cultura y política pública. La mala noticia es la debilidad del sector público que debe impulsar las transformaciones de fondo: ordenar el territorio, hacer control efectivo de la actividad productiva e incorporar el criterio ambiental en la planificación y el estilo de desarrollo. La buena, es que las personas tienen disposición a cambiar, si hay un estímulo. Según una clasificación hecha por Lentini (2017), la mayoría de personas tiene voluntad para emprender acciones, a veces sin condiciones y a veces si no implican grandes esfuerzos económicos o sacrificios (gráfico 3). Sobresalen las mujeres como las que más disposición muestran. Que esto se traduzca en menores impactos y mayor sostenibilidad ambiental es una tarea que se puede impulsar. Pero ello implicar dar al tema un lugar central en la agenda política, y que tanto la ciudadanía como las empresas y las instituciones asuman costos y sacrificios.

 Los resultados y la Base de Datos de esta encuesta están disponibles para el análisis propio del público. Les invitamos a utilizarla para ampliar su utilidad en todos los ámbitos posibles. Las herramientas metodológicas y la base misma están a disposición en https://estadonacion.or.cr/estadisticas-bases-de-datos/bases-de-datos-costa-rica#bases-de-datos-sobre-encuesta-de-patrones-y-percepciones-ambientales-2017. Una síntesis se ubica en la dirección https://www.estadonacion.or.cr/2017/assets/en-23-aporte-cap-42.pdf y una breve visualización se encuentra en http://estadonacion.or.cr/encuesta-ambiente/.

Referencias bibliográficas

Lentini, V. 2017. Patrones y percepciones ciudadanas sobre medio ambiente y condiciones para el cambio. Ficha técnica y hallazgos preliminares. Ponencia preparada para el Informe Estado de la Nación 2017. San José: PEN.

PEN. 2017. Informe Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible 2017. San José: Programa Estado de la Nación.


[1] Esta encuesta fue el primer esfuerzo de este tipo realizado por el Programa Estado de la Nación (PEN), gracias al apoyo del proyecto “Creación de capacidades de los acuerdos multilaterales ambientales” (AMAs) del Minae y el PNUD. Los gráficos en este blog fueron elaborados por Esteban Durán del PEN.

[2] En el próximo Informe Estado de la Nación 2018, a publicarse en noviembre del presente año, se presentará un capítulo especial dedicado el tema del transporte y la movilidad en el país.

Las comisiones legislativas en Costa Rica: ¿Cómo se han integrado y cuán estables son?

Las comisiones legislativas en Costa Rica: ¿Cómo se han integrado y cuán estables son?

En los últimos setenta años, el Congreso costarricense ha triplicado la cantidad de comisiones legislativas existentes [1]. En 1948, un diputado podía integrar alguna de las seis comisiones que existían en ese momento. Actualmente, un legislador tiene la posibilidad de elegir entre veinte comisiones (ordinarias y permanentes especiales).  

Esta multiplicación de comisiones se incrementó especialmente a partir de 1999 coincidiendo con la llegada del multipartidismo, y ha respondido a tres factores: asegurar un control político permanente en materias específicas, fomentar una mayor representatividad a los intereses de las fracciones minoritarias y abordar temas que reflejen las nuevas dinámicas de la sociedad costarricense. Así se desprende de una revisión a las actas de las sesiones que acordaron la creación de dichos órganos. 

Aumentó la cantidad de comisiones, pero no de diputados 

El aumento en la cantidad de comisiones no fue acompañado por un incremento en el número de legisladores: el Congreso continúa conformado por 57 diputados, al igual que en 1962. Esta situación no ha pasado desapercibida en la distribución de cargas de trabajo de los legisladores. De hecho, en el Gráfico 1 se ilustra la evolución en la cantidad promedio de comisiones permanentes atendidas por un diputado en Costa Rica desde 1986: se ha triplicado en treinta años. 

Sobre esto, Arias (2009), ha indicado que “la atomización de Comisiones con el mismo número de legisladores (57 plazas), ha hecho que los esfuerzos sean dispersos, agotadores, recargados y, en ocasiones, ineficaces por falta de quórum o bien por superposiciones horarias”. 

Este argumento gana fuerza si se observa en óptica comparada. Para esto, se revisaron los reglamentos legislativos de 17 países de América Latina con sistemas presidenciales y se extrajo la cantidad de comisiones permanentes de cada Congreso. Se observa que, Costa Rica tiene el parlamento más pequeño: posee el menor número de diputados de la muestra de países, pero la misma cantidad de comisiones permanentes que un Congreso como el de Brasil, que es nueve veces más numeroso. Esto podría sugerir importantes efectos sobre la eficiencia del proceso legislativo costarricense.

 

¿Cuántos diputados han permanecido en una misma comisión durante toda su gestión? 

Como es de esperar, el tránsito del bipartidismo al multipartidismo, ha hecho que aumente la cantidad de partidos en el seno de cada comisión. En 1986 la cantidad promedio de partidos en una comisión era de 2, mientras que actualmente es de 5. Pero, ¿cómo ha impactado esto la estabilidad de las comisiones? Precisamente, se quiso conocer cuánto rotan las comisiones de año a año (es decir, ¿cuántos de sus integrantes cambian de una comisión a otra?).

Como puede observarse en el Gráfico 2, la rotación de las comisiones es descendente conforme se transita hacia el multipartidismo. De hecho, a partir del 2002, ninguna comisión rotó por encima del promedio de la serie histórica (línea negra punteada). Esto quiere decir que, a mayor cantidad de fracciones presentes, los diputados eligieron no rotar entre las distintas comisiones.

Se nota además que, en multipartidismo, el cuarto año es el más estable (o el de menos rotación). Este es un año clave en comisiones para agilizar el estudio y aprobación de expedientes estratégicos que queden pendientes y, especialmente, porque puede existir un juego político para preparar asuntos clave para el inicio del próximo gobierno. Por ejemplo, el estudio del presupuesto anual. Precisamente, en la comisión de “Hacendarios” -la comisión que entre sus funciones debe estudiar los presupuestos anuales- ocurre este comportamiento de forma más marcada. 

Finalmente, se identificó que, de las 456 diputaciones electas entre 1986 y 2018, el 44% de los legisladores se han mantenido en al menos una misma comisión de forma consecutiva durante los 4 años que duró el período legislativo al que formaron parte [2]. Destacan los períodos 2006-2010 y 2014-2018, en el que 43 y 46 diputados se mantuvieron en una misma comisión respectivamente. En ambas ocasiones, el PLN y el PAC fueron las fracciones con más diputados que permanecieron en una misma comisión. 

 

Fuentes de información:

Arias, B. 2009. Comisiones y nombramientos en la Asamblea Legislativa costarricense. Ponencia preparada para el Decimoquinto Informe Estado de la Nación. San José: Programa Estado de la Nación. 

Jarquín, M. 2017. Las comisiones legislativas en Costa Rica: ¿Cómo se han integrado y cuán estables son? (1986-2018). Ponencia preparada para el Informe Estado de la Nación 2017. San José: PEN.

PEN. 2017. Informe Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible 2017. San José: Programa Estado de la Nación.

[1] Esta investigación fue publicada en el Informe Estado de la Nación 2017. Se construyó una base de datos que registra la trayectoria de 438 diputados y diputadas en las comisiones permanentes entre 1986 y 2018. Por razones metodológicas, se incluyen únicamente las comisiones permanentes, que pueden ser permanentes ordinarias o permanentes especiales. No se tomaron en cuenta las comisiones plenas ni las especiales.

[2] Si un diputado se mantuvo los cuatro años en más de una comisión, sólo se cuenta una vez.  

Monitoreo de la biodiversidad: nuevos índices y técnicas

Monitoreo de la biodiversidad: nuevos índices y técnicas

Costa Rica es uno de los países más diversos en especies del mundo. Sin embargo, el conocimiento sobre el estado de la biodiversidad no sido amplio ni sistemático a lo largo del tiempo en el país. A partir de los esfuerzos nacionales para la implementación del Convenio de Diversidad Biológica (CBD), tras su ratificación en 1994, se han realizado algunas acciones para la actualización y recopilación del conocimiento de la biodiversidad, gracias a procesos participativos del sector gubernamental (en particular del MINAE, el SINAC y la CONAGEBIO), del sector académico, con apoyo del INBio y los esfuerzos de sistematización de la información generada por Universidades, Centros de Investigación y representantes de la sociedad civil organizada (Orozco, 2013).

Con el espíritu de ayudar a llenar el vacío en términos del conocimiento y seguimiento del estado de la biodiversidad, el Programa del Estado de la Nación (PEN) en conjunto con al Proyecto Humedales (SINAC-PNUD) organizó en 2015 un taller con expertos en el tema de diferente índole. El taller tenía como objetivo principal discutir la posible aplicabilidad del Índice de Naturaleza usado por Noruega como herramienta para mantener un monitoreo periódico de la salud de sus ecosistemas, a partir del seguimiento de diferentes especies como indicador de biodiversidad. Como principal reto se identificó lograr la coordinación de todas las instituciones que trabajan de una u otra manera esta área, para lograr su aplicación.

En este sentido, el PEN ha analizado las debilidades institucionales que existen en materia ambiental, como es el caso del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC). Esta institución tiene por ley la tutela y cuido de las áreas silvestres protegidas, las cuales resguardan gran parte de la biodiversidad del país. Los funcionarios de las Áreas de Conservación normalmente tienen muchas funciones a su cargo y deben de realizar control y monitoreo en extensiones que sobrepasan las capacidades. Aunque esta institución trabaja muchas veces en conjunto con centros académicos, no siempre existe una transferencia de conocimiento y tecnología que pueda mejorar y facilitar la gestión y cuido de la biodiversidad.

A modo de ejemplo de algunos esfuerzos para ampliar el conocimiento sobre el estado de la biodiversidad, recientemente se concluyó un estudio sobre cómo usar los sonidos o acústica de manatíes (Trichechus manatus manatus) para poder cuantificar los individuos y algunas de sus características (Castro et al., 2015; Castro, 2017). El desarrollo de técnicas como esta es de suma importancia, ya que los manatíes viven en aguas turbias, por lo que visualmente es difícil su identificación. El manatí es un animal insignia en el país, además de ser símbolo nacional está en peligro de extinción. Además, esta especie tiene un papel importante en el ecosistema. En Costa Rica, el SINAC podría implementar la técnica desarrollada sin tener que acceder a caros instrumentos para poder llevar el pulso a la población de este animal y, de este modo, poder tomar acciones si su población llegará a disminuir. En lugares como Tortuguero, la aplicación de esta técnica vendría a apoyar los esfuerzos que se realizan actualmente en monitorear su población.

Más detalladamente, la técnica se basa en identificar los sonidos emitidos por los individuos. El proceso permite aislar y localizar las emisiones vocales de cada individuo. Posteriormente se extraen múltiples características acústicas de cada vocalización detectada para estimar la cantidad de individuos. Este método, además de ser poco invasivo en su hábitat, también tiende a ser más barato que otros más convencionales.

Específicamente, una de las ventajas de este método es el rango de detección, ya que la velocidad de transmisión del sonido en el agua es alrededor de 4 veces más rápida que en el aire, lo que permite tener (según la teoría) rangos de detección acústica de alrededor de 250 metros. Estos rangos están muy por encima de otras tecnologías usadas anteriormente para la detección de estos animales, como por ejemplo los rayos infrarrojos y el sonar (Castro et al., 2015; Castro, 2017). En la figura 1 se muestra cómo es posible identificar la vocalización de un manatí una vez que se aísla el ruido de la toma de sonido.

 

Figura 1. Espectrograma de vocalizaciones de manatíes antes (parte superior) y después (parte inferior) de aislar el ruido externo (Castro, 2017)

La parte superior de la figura 1(a), muestra patrones de sonido (de color rojo) con una serie de ruido asociado. En la figura 1(b) se aísla exitosamente las emisiones vocales del ruido, las vocalizaciones se observan siempre en rojo y el ruido en celeste. Actualmente, un estudio con características similares al arriba esbozado, pero aplicado en aves, se está realizando con coordinación del autor de dicho estudio (Jorge Castro). Por lo que incorporar estos esfuerzos en programas de monitoreo de biodiversidad en el país están aún a tiempo.

Costa Rica’s 2018 elections: the two Alvarados, between deepening division and democratic dependability

Costa Rica’s 2018 elections: the two Alvarados, between deepening division and democratic dependability

The two contenders in Costa Rica’s presidential runoff on 1 April 2018, Fabricio Alvarado (PRN) and Carlos Alvarado (PAC), are diametric opposites on the issues that have dominated recent elections, and their supporters are also divided along geographic and socioeconomic lines. Thankfully, a healthy democratic context militates against the worst effects of polarisation, write Evelyn Villarreal Fernández (State of the Nation Programme) and Bruce M. Wilson (University of Central Florida).

Before Costa Rica’s elections on 4 February, it was already clear that no candidate would reach the 40% vote share required to take the presidency and avoid a runoff on 1 April.

As late as one week before the election the volatility of voter preferences and the sheer number of undecided voters made predicting even which two parties would contest the second round very difficult (see Table 1, below). For the same reason parties themselves found it hard to identify their main rivals and to strategise against them.

Table 1: Presidential preference volatility and actual vote (%) in 2018 election (Source: Surveys CIEP/UCR 2018 and TSE, 2018)

As expected, five parties split the bulk of the vote by receiving 10% or more of the vote, with no party garnering more than 25%. This set up a second-round contest between right-wing evangelical Fabricio Alvarado (PRN) and Carlos Alvarado of the centre-left PAC, though together they received less than half of all votes cast (with a turnout of 66%).

The combustible context of the first-round vote

Election season began in traditional Costa Rican fashion, with parties focused on the dominant issues of corruption, security, and development; little attention was paid to “moral issues”.

All that changed four weeks from election day when the InterAmerican Court of Human Rights (IACtHR) issued its favourable decision on Same Sex Marriage (SSM) and Transgender Identity. The campaign suddenly became a referendum on SSM, with scant attention paid to any other issue.

The right-wing evangelical singer, pastor, and former deputy Fabricio Alvarado (PRN, pictured left) jumped from nowhere in the polls (October 2017) to become the leading candidate in the final poll (January 2018).

Following a campaign focused on overturning the IACtHR decision and taking Costa Rica out of the Inter-American Human Rights System, he ultimately took almost 25% of the presidential vote, with his party also adding nine seats to become the second largest party in congress. Three smaller evangelical parties fielded presidential candidates, but Alvarado’s PRN swallowed up the evangelical vote in both races

The incumbent party’s candidate Carlos Alvarado (right), meanwhile, promised to respect the IACtHR ruling, legalise SSM, and continue the policies of the current government: this positioned the two parties as diametric opposites.

Since 1953, elections in have been run by the Supreme Electoral Court, a quasi-fourth branch of government that has successfully conducted free, open, and fair elections.

While turnout has declined from approximately 80 percent before the 1998 election, it has settled at about 65%. But national numbers obscure significant regional differences and a major geographic imbalance: half of all voters reside within 5% of the national territory, and mainly in the urban areas around the capital city, San José.

Although the PRN appears to have captured most of the country’s voting districts, it was generally weaker in the more populous areas of the Greater Metropolitan Area, and this may affect the second round. PRN support, meanwhile, is strong in poorer areas and much weaker in more affluent areas.

A renewed and gender-balanced congress

Twenty-five parties fielded candidates for congressional elections, but only seven parties captured at least one seat (see Table 2).

Table 2: Assembly preferences and votes 2014-18 (Source: Surveys CIEP/UCR 2018 and TSE)

Of these seats, almost 44% are occupied by women, which is the highest total in Costa Rican history. And because deputies are prohibited from seeking immediate re-election, all 57-members of the Legislative Assembly are elected in parallel with the presidential elections, which tends to mean a great many “freshmen” deputies. 90% of the new cohort have not previously served in congress.

Contrasting candidates and democratic dependability in the second-round runoff

The runoff vote will take place on 1 April, Easter Sunday, which is likely to affect turnout.

If the campaign moves away from its focus on SSM, voters will see very different proposals and priorities: PRNpresented a 34-page general plan that focuses on moral issues – “values and family” – but also social and inequality policies. PAC’s plan runs to 101 pages and focuses on poverty reduction, inequality, and environmental issues.

But the future President Alvarado, be that Fabricio or Carlos, will have difficulty pushing his agenda through congress: neither party enjoys a majority, and parties are in any case famously undisciplined, leading to much unpredictable voting.

On a positive note, even without immediate reelection of deputies, voters appear to be holding political parties to account. In the case of Movimiento Libertario (PML), whose candidates were directly linked to the recent Cementazo scandal, voters removed the party from its remaining four seats in congress. Likewise, Frente Amplio appears to have been punished for its proximity to the current government, losing eight of the nine seats it held in the 2014-18 congress.

Moreover, despite high levels of uncertainty, a fragmented party system, claims of electoral fraud, and the injection of religion into the heart of the elections, the electoral authorities demonstrated their strength in the first round by quickly and decisively resolving most issues, thereby creating conditions for an uncontested result that all of the candidates could accept.

This is all the more important in such an unstable situation, and it bodes well for the second-round runoff in early April.

Artículo original del blog Latin America and Caribbean Centre. The London School of Economics and Political Science disponible en: http://blogs.lse.ac.uk/latamcaribbean/2018/02/08/costa-ricas-2018-elections-the-two-alvarados-between-deepening-division-and-democratic-dependability/

 

Costa Rica’s 2018 elections: corruption, morality politics, and voter alienation make uncertainty the only certainty

Costa Rica’s 2018 elections: corruption, morality politics, and voter alienation make uncertainty the only certainty

In a context of political dealignment and a fluid multiparty system, corruption scandals and a divisive international court ruling on sexual and reproductive rights have drastically altered the electoral landscape, write Evelyn Villarreal Fernández (State of the Nation Programme) and Bruce M. Wilson (University of Central Florida).

This Sunday, 4 February 2018, will mark the 17th time since the end of the 1948 civil war that Costa Ricans will go to the polls to simultaneously elect all 57 members of the Legislative Assembly, the president, and two vice presidents.

Costa Rica’s latest polls have aroused uncertainty, disinterest, and volatility amongst voters (Ingmar ZahorskyCC BY-NC-ND 2.0)

Costa Rican democracy is one of the oldest, best-performing democracies in the Americas, but the upcoming election is marked by general disinterest, voter volatility, and two late-breaking events that have displaced traditional campaign issues. These two events, a corruption scandal and an international court ruling, have combined with a process of political dealignment and the consolidation of a fluid multiparty system to significantly alter the electoral landscape.

Decades of dealignment and multipartism

Historically, Costa Rican politics was dominated by two major parties that routinely garnered more than 94% of the national vote. Since 1994, however, no party has won majority control of the 57-member legislative assembly, and parties find it increasingly difficult to garner the 40% national vote share necessary to capture the presidency.

This weakness is compounded by the general instability of party support and increased split-ticket voting, whereby voters back different parties in presidential and legislative elections, for example (see Table 1). The sitting president’s party, PAC, is only the second largest party in congress and has to work alongside deputies from seven other parties.

No clear winner in sight

Thirteen candidates successfully registered with the Supreme Electoral Court for the 2018 presidential election.

December 2017 poll had Juan Diego Castro, of the emergent Partido Integración Nacional (PIN), as the most popular candidate with just 18% support. The second and third most popular candidates, Antonio Alvarez (PLN) and Rodolfo Piza (PUSC), polled just 14% and 13% respectively. Carlos Alvarado, from the incumbent president’s party, received just 5% support, which represents a major reversal of fortunes for a party that lost the 2010 election by less than 1% and won the presidency in 2014.

But a poll in late January further scrambled the voters’ preferences: evangelical candidate Fabricio Alvarado leapt into first place with 17%, up from 3% the previous month, while the second and third place candidates both lost support.

Enthusiasm for the 2018 election remains low (25%), and the fact that “undecided” voters constitute one third of the electorate has amplified the uncertainty surrounding election day. A second-round runoff is likely.


Table 1: Volatility of voter presidential preference (%) for 2018 Election (Source: Surveys CIEP/UCR 2018)

Shifting priorities in the run-up to the election

Public perceptions of the main problems facing the country have fluctuated a great deal, though unemployment, corruption, crime, the economy, and poverty and inequality all feature consistently. However, issues of corruption and “morality politics” (regarding sexual and reproductive rights) have emerged so recently as to be absent from polling, yet they have taken centre stage in the closing stages of the campaign.


Figure 1: Major Problems Facing the Country, 2015-2018 (Source: adapted from CIEP, UCR January 2018)

Corruption old and new

Corruption is a perennial issue – previous scandals have landed two former presidents in jail – and all of the political parties have strong anti-corruption programs.

The recent corruption scandal, known locally as the Cementazo, involved a state bank, money skimmed from large loans, Chinese cement imports, influence peddling, and political patronage. Fallout from the scandal damaged a number of prominent figures and parties (particularly PLN, PUSC, PAC and ML), leading to a decline in support.

But one of the frontrunners in the polls, the relative newcomer Juan Diego Castro (PIN) has avoided being implicated as neither he nor his PIN party were in office during that period. Castro has also taken a hard-line against corruption, promising to “sweep away corruption and put all the corrupt ones in jail.”

The resurgence of “morality politics”

A second major issue that has shaken up voter preferences is the question of sexual and reproductive rights, along with Costa Rica’s status as the only country in the Americas with a state religion.

The issue burst into the foreground in January 2018 when a resolution from the InterAmerican Court of Human Rights (IACtHR) required Costa Rica to legalise same-sex marriage and protect transexual rights.

Initially, many candidates said they would maintain Costa Rica’s tradition of implementing IACtHR decisions, but they quickly switched track once the unpopularity of the resolution became clear.

Álvarez Desanti (PLN), for example, initially supported the ruling but then went on to attack the government for going “behind the backs of the citizens” to legalise same-sex marriage through the IACtHR. He also reoriented his campaign fliers to position himself closer to evangelical voters.

That said, some presidential candidates have been more supportive of the ruling, and a new party for the province of San José (Vamos) includes gay and trans candidates on its party list for legislative elections.

When uncertainty is the only certainty

One clear positive of the democratic environment is that voters have a great deal of accessible, reliable information about all of the candidates and all of the parties’ platforms. All of the major TV and radio news programmes, newspapers, universities, NGOs, and the electoral council have hosted debates and created technological solutions to facilitate access to electoral and party information, to analyse and compare, and to fact-check important news stories.

Yet, with just days to go before the election, many voters remain undecided or threaten to flip from one candidate to another, creating massive uncertainty about how the vote will go on election day. Alienation from established political parties and the sudden explosion of divisive issues has pushed the campaign into uncharted political waters.

In these elections, where uncertainty is the only certainty, all we can say with confidence is that a run-off election between the top two presidential candidates is highly likely and that the chances of a majority in congress are vanishingly small.

Artículo original del blog Latin America and Caribbean Centre. The London School of Economics and Political Science disponible en: http://blogs.lse.ac.uk/latamcaribbean/2018/02/01/costa-ricas-2018-elections-corruption-morality-politics-and-voter-alienation-make-uncertainty-the-only-certain

 

Producción y empleo: la paradoja de la economía costarricense

Producción y empleo: la paradoja de la economía costarricense

Desde que la economía costarricense enfrentó la crisis económica del 2008-2009, la tasa de desempleo se mantiene por encima del 7%. Después de casi una década de la última crisis económica, los altos niveles de desempleo se han convertido en un fenómeno frecuente. En cambio, el crecimiento del PIB real ha estado por encima del 3% para casi todos los años, desde la recuperación de la crisis. Aunque el desempeño de la economía es similar al promedio de largo plazo, este se encuentra muy por encima del promedio de América Latina y el Caribe. Estos resultados evidencian una paradoja: mientras la economía crece, el desempleo se mantiene en niveles muy elevados.

Dado lo publicado previamente en Encadenamientos y productividad en Costa Rica, el objetivo de esta entrada del Blog es mostrar algunos elementos adicionales que explican la desconexión entre crecimiento y empleo.

Como preámbulo, es importante recordar dos hallazgos de informes anteriores:

  1. La economía está concentrada en el sector servicios. De acuerdo a la matriz insumo-producto 2012, solo un 6% de la producción se dedica al sector agropecuario, mientras que el sector servicios representa un 40%.
  1. Solo un 22% de la producción tiene capacidad de generar encadenamientos productivos clave, los cuales se consideran importantes demandantes y oferentes de insumos.
Tipos de encadenamientos

Clave: importantes demandantes y oferentes de insumos de otros productos.

Estratégicos: proveen insumos intermedios para la producción de bienes finales.

Impulsores: demandan insumos intermedios de otros productos.

Independientes: sectores con poca capacidad de generar encadenamientos.

Dados estos resultados, en el Informe 2017 analizamos con mayor profundidad la capacidad de la economía de generar encadenamientos productivos, según sector económico. El gráfico 3 muestra la disparidad en los niveles de encadenamiento productivo, según tipo de economía. Por ejemplo, mientras que el sector agrícola no tradicional es en gran medida (98%) un importante demandante de insumos intermedios de otras industrias para la elaboración de productos finales, solo el 7% del sector agrícola tradicional tiene esta característica. Esta disparidad también se muestra en el sector servicios, mientras la producción de educación y salud no genera encadenamientos productivos, los servicios de comercio se considera clave en esta materia. Estos resultados muestran uno de los principales hallazgos del capítulo Oportunidades, Estabilidad y Solvencia del Informe Estado de la Nación 2017: es necesario desarrollar políticas públicas focalizadas para cada sector, que busquen mejorar el perfil de la mano de obra y la productividad, de acuerdo a las necesidades específicas.

 

Gráfico 3

Fuente: Meneses y Córdova, 2017, con datos del BCCR.

¿Qué ocurre con el empleo? Para este Informe también analizamos la generación de empleo directo e indirecto cuando crece una actividad específica, a través de los “multiplicadores de empleo”. En el gráfico 4 se muestran los productos según este indicador, en donde el tamaño de cada burbuja representa el valor agregado que genera el producto, mientras que el color indica si tiene multiplicadores de empleo bajos, medios o altos. Como se observa en el gráfico, solo un 4% de los productos tiene altos multiplicadores de empleo, en donde destaca el caso del café oro y café en fruta. A la derecha del gráfico 4, usted puede realizar sus propios filtros para cada producto y determinar el valor agregado que genera, el régimen al que pertenece, el sector económico y la capacidad de generar encadenamiento de empleo. 

 

Gráfico 4

Fuente: Elaboración propia con datos de Meneses y Córdova, 2017, y el BCCR.

Finalmente, con el objetivo de mostrar algunos elementos que explican la paradoja entre empleo y producción, el gráfico 5 muestra la distribución de la economía nacional según encadenamientos productivos y multiplicadores de empleo. El primer resultado que llama la atención es que ningún producto con altos multiplicadores de empleo se considera clave en materia de encadenamiento productivo. La mayor parte del valor agregado tiene pocos encadenamientos productivos y bajos multiplicadores de empleo. Estos resultados muestran que la dificultad que tiene el país de lograr reducir el desempleo y lograr mayores encadenamientos productivos obedece a un problema estructural. Por lo anterior, una política de desarrollo productivo debe considerar estas diferencias estructurales, según los requerimientos de cada sector.

 

Gráfico 5

Fuente: Elaboración propia con datos de Meneses y Córdova, 2017, y el BCCR.

 

La portada del Informe Estado de la Nación 2017

La portada del Informe Estado de la Nación 2017

La portada del Informe Estado de la Nación 2017 es una tortuga vuelta al revés. Es una imagen incómoda; es una imagen fuerte.

Nuestras portadas siempre procuran contar una historia y, en este caso, quisimos que la metáfora aludiera a un país que en los últimos años ha caminado lento, como la tortuga, en los temas estratégicos del desarrollo humano nacional.

El problema no es solo, sin embargo, que caminemos muy despacio. Es que la posposición de decisiones vitales para nuestro futuro, ese patear el tarro hacia delante por parte del sistema político, ha llevado a una acumulación de riesgos por no atender los problemas estructurales de nuestro estilo de desarrollo.

Esta segunda idea la quisimos plasmar con la postura de la tortuga. Al revés, ella está sumamente expuesta a cualquier amenaza, su caparazón no la defiende. Además, esa incómoda posición no puede mantenerse por mucho tiempo sin que se afecte su salud.

Una tortuga expuesta hará un gran esfuerzo para volver a ponerse en pie. Cuesta mucho volverse al derecho. Nuevamente, la metáfora es que las decisiones que hemos dejado de tomar han elevado el costo de variar el rumbo que llevamos.

Lentitud, vulnerabilidad y creciente insostenibilidad: tres ideas fuerzas que el Estado de la Nación ha venido subrayando acerca de la situación estratégica de Costa Rica y que esta portada procura captar.

Mirado así, la mejora observada en los resultados económicos, sociales y políticos del 2016 e inicios del 2017 no contribuyeron a solucionar los cada vez más apremiantes problemas estructurales de nuestro estilo de desarrollo. ¿Por qué?

Cinco razones.

La primera es que esos buenos resultados son frágiles pues muchos de ellos dependieron del efecto de una inversión social pública que es cada vez más fiscalmente insostenible y sigue observándose una profunda desconexión entre producción y empleo en la economía costarricense.

La segunda es que los Poderes Ejecutivo y Legislativo desaprovecharon una muy favorable coyuntura internacional y nacional, entre 2015 y 2016, para aprobar una reforma en las finanzas públicas y, como consecuencia, el país se enfrenta a una inminente crisis fiscal.

La tercera es que los patrones de urbanización ambiental y económicamente insostenibles detectados en el Gran Area Metropolitana (GAM) se replican en las ciudades intermedias fuera del Valle Central.

La cuarta es que las mejoras en los indicadores de gestión política no superaron el bloqueo en el sistema político sobre los temas estratégicos del país.

Finalmente, pese a la mejora en el contexto político, se evidencia un nuevo y más amplio alejamiento de la ciudadanía respecto a los partidos y el proceso electoral, un evento clave para nuestra democracia.

Por ello, el informe llama una modificación en el estilo de gestión política del país y reitera la necesidad de impulsar acuerdos sobre los temas fundamentales para el bienestar de las mayorías.

Sector agropecuario no apunta a una mayor sostenibilidad ambiental

Sector agropecuario no apunta a una mayor sostenibilidad ambiental

Pese a los importantes logros ambientales, Costa Rica hace un uso insostenible de sus recursos naturales y del territorio que, medido por la huella ecológica (que compara la brecha entre el uso de los recursos que hace la población y la biocapacidad del territorio), evidencia la existencia de fuertes presiones que comprometen el equilibrio ecológico y ponen en riesgo la integridad del patrimonio natural.

Uno de los usos del territorio que más impacto tiene sobre la huella ecológica es el agropecuario. Si bien en las últimas cuatro décadas la superficie dedicada a esta actividad disminuyó significativamente, al pasar de 3.122.456 hectáreas en 1973 a 2.406.418 hectáreas en 2014, y su participación en la economía nacional se redujo, no se han incorporado criterios de sostenibilidad en su gestión y, por el contrario, sus efectos ambientales parecen ser crecientes: contaminación de cuerpos de agua, erosión del suelo, elevada generación de gases efecto invernadero (segundo mayor contribuyente de emisiones contaminantes).  

El Programa Estado de la Nación elaboró un índice agregado que valora la incorporación de prácticas sostenibles o amigables con el ambiente, a partir de los datos recopilados por el VI Censo Nacional Agropecuario (2014).  El Censo incluyó preguntas en torno a cerca de 35 variables relacionadas con las prácticas productivas sostenibles. Este índice toma las respuestas y asigna una calificación en una escala de 1 a 10, en la que 10 representa la mayor presencia y uso de ese tipo de prácticas (los detalles técnicos, indicadores y metodología se pueden consultar en el Anexo Metodológico del Vigesimosegundo Informe Estado de la Nación). “El principal hallazgo es que la apuesta por estas prácticas no es la que tiene más peso en la mayoría de las fincas agropecuarias y tipos de cultivos” (PEN, 2016). Así, por ejemplo, del total de actividades presentes el 86,1% no trata las aguas.

Según este índice las fincas con prácticas más sostenibles son aquellas que se dedican principalmente a la cría de cabras u ovejas (con una calificación promedio de 4,6 en una escala de 1 a 10), le siguen el café, algunas hortalizas, las plantas ornamentales y la caña de azúcar. Por su parte, las fincas que dedican una porción importante de sus hectáreas al cultivo de granos básicos y tiquizque realizan en promedio menos acciones sostenibles (2,6 y 3,1, respectivamente). La plantación de pastos, que es la actividad que ocupa más suelo agropecuario (1.044.909 hectáreas en 2014), figura entre las cinco con una menor incorporación de este tipo de prácticas.

Si se analizan los resultados según el destino de la producción, la evidencia sugiere que esta variable no determina la presencia de prácticas amigables, pues en general las fincas exhiben puntuaciones bajas aún en aquellos casos en los que se supera el promedio (3,8). Entre los cultivos agrícolas los que se comercializan en el mercado local son las que reportan esquemas menos sostenibles. Por el contrario, los cultivos para el autoconsumo registran mejores prácticas. En el caso de la ganadería, la producción porcina para autoconsumo es la que tiene una menor integración de prácticas sostenibles (3,5; gráfico 1).

 

Gráfico 1. Incorporación de prácticas sostenibles en las fincas agropecuarias, según actividad y mercado de destino de la producción. 2014

 

El índice también permite realizar una aproximación por cantones. Los resultados muestran que en términos generales todos exhiben valores bajos (menores a 6). Con el fin de resumir esta información, se clasificaron los cantones en tres grupos del mismo tamaño, en función del puntaje que obtuvieron. En el primer caso se ubican cantones que en su mayoría pertenecen al Valle Central, que tienen un índice de desarrollo humano medio alto (cerca de la mitad) y que registran puntajes en un rango entre 4,0 y 5,8. Además, un número considerable de estos tiene como actividad principal el cultivo de café y concentran un 29,2% del total de fincas (93.017).

En el segundo grupo están cantones que muestran una mayor diversidad productiva, aunque el café sigue siendo la principal actividad del 44,4%. Estas localidades también se caracterizan por sus niveles medios de desarrollo humano (más de la mitad) y por pertenecer al Valle Central (aunque en una menor proporción). Y reúnen el 36,2% de las fincas agropecuarias. Las calificaciones se mueven en una escala entre 3,6 y 3,9. Cabe mencionar que solo ocho cantones superan la media.

En la tercera categoría se identifican cantones que se dedican fundamentalmente a la producción de ganado vacuno y que se localizan en zonas rurales y costeras. En conjunto estos agrupan el 35,5% de las fincas. Los valores promedio rondan entre 2,5 y 3,6. Es importante indicar que, a lo interno de cada cantón, la situación varía mucho. Por último, el 60% de estos cantones tiene niveles medio altos de desarrollo humano. En este aspecto no se observan diferencias sustantivas entre grupos.

En suma, los diez cantones con prácticas más sostenibles se ubican en la región Central donde se localiza gran parte de la población y cerca de mercados activos. No obstante, solo representan el 2,4% del territorio agropecuario. Por el contrario, los promedios más bajos se encontraron en Santa Cruz, Liberia, La Cruz, Carillo y Nicoya (gráfico 2) cantones fronterizos, costeros y rurales.

 

Gráfico 2. Ranking cantonal, según la incorporación de prácticas ambientales sostenibles en las fincas agropecuarias. 2014

 

Bibliografía

Inec. 2015. VI Censo Nacional Agropecuario (2014). San José, Instituto Nacional de Estadística y Censos.

PEN. 2016. Vigesimosegundo Informe Estado de la Nación. San José, Programa Estado de la Nación.

Encadenamientos y productividad en Costa Rica

Encadenamientos y productividad en Costa Rica

A partir de los principales resultados del Vigesimosegundo Informe Estado de la Nación se construyen una serie de visualizaciones sobre los encadenamientos y la productividad en Costa Rica. Este trabajo utiliza como principal fuente de información la Matriz Insumo Producto (2012) del Banco Central.

Estas visualizaciones permiten analizar a profundidad la capacidad que tienen cada uno de los productos costarricenses de encadenarse con el resto de la economía. El usuario puede explorar los encadenamientos no solo por tipo de producto, sino también si fue producido desde el régimen especial o fuera del mismo.

Innovar y reinventarse

Innovar y reinventarse

El Programa Estado de la Nación busca generar más y mejor contenido para los usuarios de nuestras investigaciones, ya sean visitantes a la página web, lectores asiduos de los Informes o bien a los seguidores en nuestras redes sociales.

Es por esa razón que hoy lanzamos el Blog del Estado de la Nación sobre Desarrollo Humano Sostenible, un nuevo canal de comunicación para compartir: análisis puntuales de investigaciones en proceso, avances sobre un tema novedoso o bien esfuerzos colaborativos entre investigadores. El blog también será un medio para compartir notas metodológicas o conceptuales que sean de interés para el usuario.

¿Y qué tipo de contenido se utilizará para compartir la información? Como dice el titular, “Innovar y reinventarse” ha sido la tónica del Programa Estado de la Nación desde su creación, así que el usuario que ingrese al Blog encontrará desde gráficos con datos novedosos, visualizaciones animadas, artículos sobre literatura relevante y hasta Working notes de hallazgos puntuales de investigaciones en marcha o de trabajos preparados para congresos y seminarios.

El Blog PEN funcionará de manera similar a los que existen en la web, se publicarán entradas o artículos que estarán a cargo de nuestros investigadores durante cada mes del año, y el usuario podrá acceder a ellas y su contenido en pocos pasos.  Así mismo se podrán publicar comentarios en cada entrada y los investigadores se encargarán de resolver y responder las dudas que se presenten.

El estilo sencillo y poco cargado de elementos distractores como el que usted puede ver mientras lee esta primera entrada caracterizará la información que se publique, respetando de esta manera el contenido de calidad y riguroso que ha caracterizado al Programa Estado de la Nación durante más de 20 años.

Sin más preámbulos, les damos una cordial bienvenida y les invitamos a ingresar al primer contenido que publicamos en el POST denominado Encadenamientos y productividad en Costa Rica de la investigadora Pamela Jiménez Fontana.

Jorge Vargas Cullell.

Director PEN

conare2016 pen2016

eMail: programa@estadonacion.or.cr
CONARE, Edificio Dr. Franklin Chang Díaz, 300 metros al norte del Parque de La Amistad, Pavas, San José, Costa Rica, Apdo. 1174-1200
Tel. (506) 2519-5845 / 25195860 - Fax: (506) 2290-5879 / 2296-5626

 

 

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